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9 de junio de 2016 / 04:58 p.m.

Estados Unidos.- Una adolescente mexicana aprovechó su discurso como la mejor alumna de su clase en la ceremonia de graduación de su escuela preparatoria en la comunidad de McKinney, Texas, para revelar que era una inmigrante indocumentada.

En el acto, la estudiante Larissa Martínez pidió además a sus compañeros y maestros que miren a los migrantes con compasión “porque también somos gente, como ustedes”.

Martínez, de 18 años, anunció esta semana ante los más de 500 compañeros de clase que se graduaban de la escuela McKinney Boyd High School, que ella era una de los millones de inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos.

“Soy una de los 11 millones de indocumentados que viven en las sombras en Estados Unidos y he decidido hoy pararme frente a ustedes y revelar estas inesperadas realidades, porque ésta tal vez sea mi única inoportunidad de mostrarles mi realidad a todos ustedes, de que los inmigrantes indocumentados somos también gente”, afirmó.

La confesión de la joven estudiante, quien se graduó con uno de los promedios más altos de su generación, provocó un fuerte aplauso de estudiantes, maestros y padres de familia.

La adolescente dijo a la multitud que los indocumentados “también somos gente (...) Estamos aquí sin documentación porque el sistema de inmigración de Estados Unidos está roto y obliga a muchas familias a vivir en el miedo”.

Martínez criticó además la retórica antiinmigrante del precandidato republicano a la Presidencia, Donald Trump, al afirmar, sin mencionarlo por su nombre, que “Estados Unidos puede ser grande de nuevo sin la edificación de un muro construido en base al odio y el prejuicio”.

La joven, quien nació y creció en la Ciudad de México y emigró a Estados Unidos hace seis años, aprovechó también la ocasión para agradecer a su madre por los esfuerzos que ella ha hecho para proveer lo necesario y mantener a su familia.

“Cuando la gente me ve aquí (...) podrían pensar que tengo mi vida resuelta, pero a la edad de 11 años, no era más que una niña con un padre abusivo y alcohólico”, confesó Martínez.

“Si bien las madres mueven montañas para sus hijos, mi madre literalmente movió países, para mi hermana y para mí”, manifestó.

“Muchos de ustedes me ven de pie aquí y asumen que mi vida debe ser bastante estupenda y que mis padres deben estar muy orgullosos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estos son sólo las medias verdades”, añadió.

“Mi realidad es muy diferente. El 11 de julio será exactamente seis años desde que me mudé a McKinney (Texas) desde la Ciudad de México donde nací y crecí”, dijo al revelar cómo su madre Dayanira Contreras decidió separarse de su esposo y buscar una nueva vida en Estados Unidos para ella y sus dos hijas.

Las tres cruzaron la frontera con visa de turista y se asentaron en un pequeño departamento de una recámara en McKinney, un suburbio al norte de Dallas, donde Martínez comentó que ha sufrido limitaciones como tener que compartir una cama con su hermana y su madre.

“La escuela se convirtió en mi salvadora”, declaró, al indicar que a los 12 años tuvo que sacrificar parte de su infancia para cuidar de su hermana Andrea, mientras su madre trabajaba desde la mañana hasta la noche.

“A pesar de no tener internet, una lavadora, o incluso mi propia cama, siempre tengo el conocimiento a mi alcance en la biblioteca de la escuela (...) Siento que les debía a todos ustedes el ser honesta y que me lo debía a mí misma”, dijo al concluir su discurso.

Martínez recibió entonces una ovación generalizada que motivó a muchos a aplaudir de pie.

Aún antes de que pronunciara su emotivo discurso, la adolescente ya había recibido el ofrecimiento de una beca completa para continuar sus estudios en la Universidad de Yale, considerada una de las mejores en Estados Unidos.