AP
17 de febrero de 2016 / 07:58 a.m.

Washington.- Una jueza federal ordenó el martes a Apple que ayude al gobierno de Estados Unidos a infiltrarse en el iPhone perteneciente a uno de los agresores del tiroteo de San Bernardino, California, en una determinación inédita que pone en pugna la privacidad digital con intereses de seguridad nacional.

El fallo de Sheri Pym requiere a Apple suministrar un software altamente especializado que el FBI puede cargar en el teléfono para incapacitar una función de cifrado de seguridad que borra la información después de muchos intentos fallidos de desbloqueo. El FBI quiere tener la capacidad de intentar diferentes combinaciones hasta que encuentre la correcta.

La decisión otorga al Departamento de Justicia una victoria significativa en una intensa batalla de políticas de tecnología, ya que los servicios de cifrado poderosos ponen en riesgo la capacidad de los agentes federales para descubrir evidencia importante en casos criminales o de terrorismo.

El gobierno del presidente Barack Obama, el cual ha apoyado codificaciones más fuertes como una manera de mantener seguros a los consumidores en internet, había tenido problemas para encontrar un ejemplo convincente para demostrar que tiene razón.

El fallo del martes vinculó el problema al ataque terrorista más mortífero en suelo estadounidense desde los ocurridos en septiembre de 2001.

Fiscales federales dijeron a la jueza que no pueden acceder a un teléfono del trabajo propiedad del condado utilizado por Syed Farook porque no conocen su contraseña y Apple no ha cooperado.

Apple ha instalado un sistema de codificación predeterminado en sus iPhones desde 2014, el cual permite acceso al contenido de cualquier aparato sólo al usuario que conozca la contraseña del teléfono.

Farook y su esposa, Tashfeen Malik, mataron a 14 personas el 2 de diciembre en un tiroteo durante una comida navideña para los compañeros de trabajo de Farook. La pareja fue abatida posteriormente por la policía.

No quedó claro de inmediato qué creen los investigadores que podrían encontrar en el teléfono del trabajo de Farook o por qué la información no estaría disponible mediante otro proveedor de servicio, como Google o Facebook.

La pareja se esforzó para destruir físicamente dos teléfonos celulares personales, aplastándoles de manera tal que el FBI no pudiera extraer información de ellos. También retiraron el disco duro de su computadora, el cual no ha sido encontrado a pesar de que investigadores bucearon durante días buscando potencial evidencia electrónica en un lago cercano.

Farook no tenía con él su teléfono del trabajo en el momento del ataque. Éste fue descubierto en una búsqueda subsecuente. No se sabe si Farook se olvidó del iPhone o no le importaba que fuera encontrado por investigadores.