8 de septiembre de 2014 / 01:41 p.m.

Ciudad del Vaticano.- El Papa Francisco lamentó hoy el asesinato de tres monjas italianas en Burundi y dijo esperar que "la sangre derramada se convierta en semilla de esperanza".

El pontífice expresó lo anterior en un mensaje enviado en su nombre por el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, al obispo Evariste Ngoyagoye de Bujumbura, Burindi, con motivo del asesinato de tres misioneras javerianas italianas el domingo en su convento de Kamenge, en la zona norte de la capital.

"Su Santidad, el Papa Francisco -escribió el cardenal Parolin- ha recibido con tristeza la noticia del asesinato de tres religiosas, Sor Bernardetta Bogianni, Sor Lucia Pulici y Sor Olga Raschietti, que desempeñaban su servicio pastoral en la parroquia de San Guido María Conforti en Bujumbura".

"El Santo Padre pide al Señor que acoja en su morada de paz y de luz a estas tres religiosas fieles y entregadas. En esta trágica circunstancia expresa su cercanía a la comunidad religiosa a la que pertenecían, a las familias de las víctimas y a la entera comunidad diocesana", añadió.

En el mensaje, publicado por la oficina de prensa del Vaticano, Parolin dijo que "como prenda de consuelo (el Papa) les envía, de todo corazón, al igual que a todas las personas afectadas por esta brutal desaparición, una afectuosa bendición apostólica.

"Me uno a las condolencias del Santo Padre y deseo asegurar a las personas cercanas a las religiosas difuntas mi ferviente oración", agregó.

Según la Santa Sede, el Secretario de Estado ha enviado otro telegrama a sor Inés Frizza, Superiora General de las Misioneras Javerianas en el que puso de manifiesto el dolor del Papa por la trágica muerte de las misioneras y aseguró "su viva participación al profundo dolor de la congregación por la grave pérdida de estas entregadas religiosas".

"Mientras espera que la sangre derramada se convierta en semilla de esperanza para construir la auténtica fraternidad entre los pueblos, (el pontífice) eleva fervientes oraciones de sufragio por estas generosas testigos del Evangelio y de corazón imparte a sus familiares, a todo el instituto y a cuantos lloran la pérdida, la consoladora bendición apostólica", finalizó el cardenal Parolin.

FOTO: Especial

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