REUTERS Y AP
9 de noviembre de 2016 / 08:44 a.m.

MIAMI. - Los grupos activistas latinos esperaban poder mostrar su creciente poder político en la elección presidencial de Estados Unidos, bloqueando al republicano Donald Trump en estados clave y evitando que pudiera poner en marcha algún día su dura postura sobre inmigración.

Los votantes acudieron a las urnas, pero Trump ganó de todas formas. "Va a haber muchas acusaciones, pero los latinos hicieron su parte", afirmó Frank Sharry, director ejecutivo del grupo de derechos de los inmigrantes America's Voice.

El sondeo de Reuters/Ipsos en el Día de la Elección mostró que la creciente población de votantes hispanos de Estados Unidos se inclinó con fuerza por la demócrata Hillary Clinton en una serie de disputados estados, pero habrían sido superados por un infravalorado respaldo a Trump.

La ex secretaria de Estado logró cerca del 66 por ciento del voto latino a nivel nacional, frente al 28 por ciento de Trump, de acuerdo a una encuesta a unas 45 mil personas que sufragaron.

No obstante, ese apoyo estuvo por debajo del 70 por ciento de hispanos que respaldó al presidente Barack Obama en su reelección de 2012 y fue insuficiente para contrarrestar el fuerte apoyo que obtuvo Trump entre sus votantes duros: blancos, de mayor edad y sin carrera universitaria.

"Creo que hubo una subestimación general de la participación de los blancos en apoyo de Donald Trump", comentó Luis Ricardo Fraga, codirector del Instituto de Estudios Latinos en la Universidad de Notre Dame. "Hay algunos indicios de que la participación de los latinos en estados clave subió de forma sustancial, pero la de los blancos fue aún mayor".

Tras saber que el magnate será el nuevo presidente de Estados Unidos, entre los latinos se hizo presente el miedo, la incertidumbre y la preocupación de que convierta en realidad sus amenazas de deportaciones.

"¡Estoy tan triste! No sé qué voy a hacer. Lo que se viene es difícil. No se debajo de qué piedra me voy a esconder", expresó a la AP Bertha Sanles, una inmigrante de 39 años que vive ilegalmente en el país desde que llegó desde Nicaragua a los 22 en busca de un porvenir económico.

"Soy una indocumentada. Siento miedo. Me expuse tanto, confié tanto en que podía tener una oportunidad, y ahora estoy en manos de mi verdugo", expresó la mujer, tras conocer el triunfo de Trump.

En su campaña para llegar a la presidencia, Trump aseguró que construiría un muro en la frontera con México y formaría un grupo especial para deportar a millones de inmigrantes.

Clinton, por su parte, dijo que avalaba una reforma migratoria integral que regularizara el estatus migratorio de quienes están en el país sin permiso y les allanara el camino a la ciudadanía.

Ramón García, un camarero que nació en México y votó por Clinton la mañana, no disimuló su malestar el martes por la noche.

"No me gusta nada que Trump gane", dijo el inmigrante naturalizado, quien se acercó al centro de convenciones en Manhattan donde Clinton iba a celebrar su victoria. "Tengo amigos indocumentados. Temo por ellos. Su situación se viene más difícil".

En Estados Unidos viven cerca de 55.3 millones de latinos, de los cuales unos 11 millones permanecen ilegalmente.

El resultado electoral significó un revés para un segmento de la población de rápido crecimiento que ha estado relegado por décadas en los márgenes de la política estadounidense y quería usar su oposición contra la dura retórica antiinmigración de Trump para ampliar su influencia.

Según el censo, los hispanos conformaban el 17.6 por ciento de la población en 2015, convirtiéndolos en la mayor minoría étnica del país, y para 2060 más de uno de cada cuatro estadounidenses serán latinos. Pero a partir de enero Trump durará cuatro años.