4 de noviembre de 2014 / 05:02 p.m.

Hawái.- Mientras un lento pero constante flujo de lava se acercaba a un cementerio en un pueblo rural de Hawái, Aiko Sato colocó flores en la tumba de su familia que ha cuidado por años, creyendo que sería la última vez que la vería.

"Hice las paces conmigo misma", dijo Sato el lunes sobre la visita del 23 de octubre al Cementerio Japonés Pahoa. Unos días después, la lava había cubierto parte del panteón y la familia pensaba que la tumba había quedado sepultada.

Sin embargo, una fotografía tomada el 28 de septiembre por un científico que documentaba el avance del magma mostró que la lápida con el nombre Sato sobresalía de un mar negro de lava.

"Siento que es un milagro", dijo Sato, de 63 años. "Sé que otras erupciones más podrían cubrir la tumba, pero al menos por ahora sobrevivió".

El fluido frontal de la lava se detuvo el fin de semana y el lunes por la mañana permanecía a unos 480 metros de la carretera principal de Pahoa, que llega hasta el centro de la ciudad. Un desprendimiento del fluido estaba a unos 100 metros de una casa. Los vecinos del área ya se fueron o se preparan para irse.

En junio inició la lenta corriente de lava del volcán Kilauea, el cual efectúa erupciones continuamente desde 1983.

Eiko Kajiyama, de 83 años, tía de Sato, dijo que se sentía desconsolada cuando supo que el magma cubriría el cementerio. Sin embargo, cuando vio la foto del científico, lo abrazó y le agradeció.

"El Observatorio de Volcanes de Hawái por lo regular no da a conocer este tipo de fotos por respeto a las familias de los fallecidos, pero le dio una copia a la familia Sato luego de un encuentro con un científico", dijo la portavoz Janet Babb.

"Durante su conversación, el científico recordó que acababa de ver la lápida de la familia y les pudo informar sobre su estado", señaló el comunicado.

Kajiyama siente que Pele, la diosa hawaiana de los volcanes, salvó la lápida. "Estamos tan agradecidos", dijo la anciana, cuya hermana y hermano, que fallecieron de niños, están sepultados ahí, junto con las urnas de sus padres.

 

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