ALEJANDRO MADRIGAL Y EFE
3 de septiembre de 2013 / 11:40 a.m.

México y Brasil • El gobierno de México, a través de la SRE, citó al embajador de Estados Unidos, Anthony Wayne, para expresarle "su enérgico extrañamiento" y exigirle una "investigación exhaustiva" sobre los presuntos actos de espionaje a Enrique Peña Nieto, cuando era candidato y presidente electo, y a otros ciudadanos mexicanos, realizados el año pasado.

 

La petición de México se dio después de que medios de comunicación en Brasil publicaran reportes de un presunto espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y a su homólogo Enrique Peña en 2012.

 

En un comunicado, la Secretaría de Relaciones Exteriores informó que el gobierno federal "rechaza y condena categóricamente cualquier labor de espionaje sobre ciudadanos mexicanos en violación del derecho internacional".

 

Este escándalo informativo se presentó a consecuencia de algunos documentos que fueron entregados por el ex técnico de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) por sus siglas en inglés, Edward Snowden, al periodista Glenn Greenwald, del diario británico The Guardian, quien actualmente reside en Río de Janeiro, Brasil.

 

De esta manera, la cancillería aseguró que ha tomado nota de "las versiones que diversos medios de comunicación internacionales han publicado con relación a un supuesto espionaje sobre ciudadanos mexicanos dentro de programas de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) por sus siglas en inglés".

 

Aunque el comunicado no se refirió explícitamente al supuesto espionaje contra Enrique Peña, en el documento se indicó que no se ha prejuzgado sobre la veracidad de la información presentada en dichos medios de comunicación, pero precisó que este tipo de prácticas "es contrario a la Carta de las Naciones Unidas y a la jurisprudencia de la Corte Internacional de Justicia".

 

La televisora brasileña Globo, en su programa Fantástico, difundió que la Agencia de Seguridad Nacional espió directamente a Rousseff y a Peña Nieto, a través de escuchas telefónicas, correos electrónicos y mensajes de teléfono celular.

 

La televisora precisó que el espionaje electrónico se realizó en la época en que Peña Nieto era candidato a la Presidencia y continuó después de ganar las elecciones el año pasado, lo que permitió a la NSA saber los nombres e información de algunos funcionarios que integrarían su gabinete legal y ampliado, de acuerdo con la versión de la cadena de televisión.

 

Exige explicación

 

Brasil reaccionó con indignación frente a la denuncia de que EU espió los teléfonos y los correos electrónicos de la presidenta Dilma Rousseff, y pidió una explicación "rápida" y "por escrito", pero no aclaró qué respuesta concreta dará a lo que calificó de "violación inaceptable de la soberanía".

 

La denuncia fue formulada el pasado domingo por el canal de televisión Globo, apoyada en documentos filtrados por Snowden, según los cuales Rousseff fue víctima directa del espionaje estadunidense.

 

Frente a esos documentos, Brasil convocó al embajador de EU en el país, Thomas Shannon, para expresar su malestar, y Rousseff se reunió con seis ministros para analizar las nuevas denuncias, que se suman a otras similares que ya habían provocado quejas del Gobierno brasileño.

 

El único ministro que habló sobre la reunión fue el titular de la Secretaría de la Presidencia, Gilberto Carvalho, quien afirmó que el gobierno está "en una situación de emergencia” por esas denuncias.

 

Un "éxito"

- Una presentación de la Agencia Nacional de Inteligencia, parte de los documentos filtrados por el ex informático Edward Snowden, destaca el “éxito” de la intervención de las comunicaciones de Rousseff y Peña Nieto.

- El espionaje a Peña, que asumió la Presidencia en diciembre de 2012, se hizo mientras era candidato y favorito en las encuestas. Se obtuvo acceso además de sus correos electrónicos y llamadas telefónicas, a mensajes de texto.

 

- Está muy claro que el espionaje fue hecho, comentó Glenn Greenwald, periodista del diario británico The Guardian.