AP
2 de marzo de 2014 / 08:08 p.m.

Ucrania. — Cientos de hombres de las fuerzas armadas rusas rodeaban el domingo una base del ejército ucraniano, justo cuando Ucrania comenzaba a movilizar sus fuerzas militares en respuesta a la sorpresiva incursión rusa en la península de Crimea.

La indignación por las tácticas de Rusia crecía en las capitales del mundo, como fue el caso del secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, quien pidió al presidente ruso, Vladimir Putin, que retire sus fuerzas armadas tras "una agresión increíble".

Las fuerzas rusas tomaron el sábado la estratégica península de Crimea sobre el Mar Negro sin disparar un tiro.

En Kiev, la capital de Ucrania, el primer ministro Arseni Yatsenyuk dijo que no hay razón para que Rusia invada a Ucrania. "Estamos al borde del desastre", advirtió.

Sin embargo, hasta el momento su nuevo gobierno y otros países no han podido reaccionar a las tácticas militares rusas. Hombres armados en uniformes sin insignia se movían libremente por la península, ocupando aeropuertos, destruyendo equipos en una base aérea y cercando una base infantería.

Putin ha desafiado llamados de occidente a retirar sus tropas, insistiendo en que Rusia tiene el derecho a proteger sus intereses y los de los rusoparlantes en Crimea y el resto de Ucrania.

Desde hace mucho Rusia ha deseado reclamar la península de Crimea, que fue parte de su territorio hasta 1954. Su Flota del Mar Negro tiene su sede allí y casi 60% de los habitantes de la zona se identifican como rusos.

La población de Ucrania, de 46 millones de habitantes, tiene lealtades divididas entre Rusia y Europa.

Soldados no identificados llegaron a la base militar de Perevalne en Crimea en un convoy de por lo menos 13 camiones y cuatro vehículos blindados con ametralladoras. Los camiones llevaban 30 soldados cada uno y tenían placas rusas.

Una decena de soldados ucranianos colocaron un tanque a la entrada de la base, lo que provocó momentos de gran tensión.

El presidente en funciones de Ucrania, Oleksandr Turchynov, anunció el sábado ya tarde que había colocado en alerta las fuerzas de su país ante la amenaza de "agresión potencial" y ordenó un aumento de la seguridad en las plantas electronucleares, aeropuertos y otra infraestructura estratégica.

La agencia de noticias Interfax atribuyó al presidente de la legislatura de Crimea, Vladimir Konstantinov, haber dicho que las autoridades locales no reconocen al nuevo gobierno de Kiev y que planeaba celebrar un referendo el 30 de marzo para consultar a los electores sobre el futuro de la región.