10 de abril de 2013 / 04:33 p.m.

Ciudad de México • En el Metro de la ciudad de México no sólo se venden chicles o discos pirata, pues los ‘vagoneros’ también se ocupan de los temas legislativos como la recién aprobada reforma laboral.

Por “10 pesitos”, los usuarios de este transporte pueden amenizar su viaje y consultar una versión resumida del decreto que reforma la Ley Federal del Trabajo y el cual fue promulgado por el ex presidente Felipe Calderón el 30 de noviembre de 2012, en su penúltimo día de gobierno.

Con su tono cantadito, los vendedores promocionan el pequeño libro de 32 páginas con frases como “"para que se informe de cuánto le deben pagar por hora"”, “"para que sepa cómo deben ser los contratos temporales o de prueba"”, “"conozca qué es el ‘autsorcingg’"”.

En el escueto compendio, en cuya portada aparecen fotografías de maestros, empleados de fábricas, médicos, secretarias y oficinistas, se destaca la importancia de que todos los mexicanos deben estar atentos al contenido y al alcance de esta reforma.

Este decreto íntegro por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley Federal del Trabajo puede ser consultado de forma gratuita en la página web del Diario Oficial de la Federación.

Sin embargo, en la versión que se distribuye por los vagones del Metro los artículos están resumidos y en algunos casos explicados en párrafos muy cortos.

La redacción, por ejemplo, de uno de los artículos más controvertidos de esta ley, el 373, el cual se refiere a la directiva de los sindicatos, es de seis párrafos, sin embargo, en la reforma que se vende en el Metro, sólo es de un párrafo.

La reforma a la Ley Federal del Trabajo, afirma un texto introductorio, fortalece la creación de nuevos empleos, permite incorporar a la vida jurídica laboral a todos aquellos segmentos que se encuentran en la informalidad”.

Por primera vez, continúa, se dignifica el trabajo, pues prevalecen los principios de igualdad y no discriminación, haciendo con ello una ley laboral más justa.

El libro, en cuya contraportada acredita su edición a Colecciones PRANC, no incluye los nombres de los capítulos ni los artículos transitorios.

Al ser cuestionado sobre el origen del texto legislativo, uno de los vendedores ambulantes comentó que él lo conseguía en una imprenta del Centro Histórico, pero no quiso especificar la dirección ni nombre de la empresa.

Puede ser que por curiosidad, interés profesional o para no aburrirse en su trayecto, lo cierto es que varios usuarios del Metro no dudan en desembolsar sus 10 pesos para hojear el documento de la controvertida reforma laboral.

NATYELLY MENESES