NOTIMEX
21 de julio de 2016 / 04:20 p.m.

Beijing.- Las lluvias torrenciales que azotan el sur y el este de China desde hace dos días han dejado al menos 42 personas muertas, 74 permanecen desaparecidas, más de 163 mil desplazados y casi dos millones de afectados, informaron hoy fuentes oficiales.

La región más afectada es la norteña provincia de Hebei, donde 30 personas han perdido la vida y 68 desaparecieron desde la mañana de miércoles, cuando la Oficina Meteorológica provincial emitió una alerta roja, la máxima en el sistema de advertencia de tiempo en China.

La Oficina de Asuntos Civiles de Hebei informó que 163 mil personas han sido evacuadas a zonas seguras debido a las intensas lluvias, que en algunas zona superaron los 176 milímetros, mientras que casi dos millones de personas de 11 ciudades han sido afectadas, según un reporte de la agencia Xinhua.

La dependencia ha recibido informes de inundaciones y muchos deslizamientos de tierra, que han dañado más de 47 millones de hectáreas de cultivos y casas, además de causar caos al tráfico, cortes de energía y estragos a las comunicaciones.

A partir del mediodía de este jueves, las pérdidas económicas directas relacionadas con los desastres desencadenados por lluvias de los últimos dos días alcanzaron cuatro mil 750 millones de yuanes. 

Ante la emergencia, las autoridades entregaron tiendas de campaña, edredones y ropa entre la población de las ciudades de Hebei más afectadas como Handan, Xingtai y la capital provincial de Shijiazhuang, destacó el reporte de la agencia estatal de noticias china.

En la provincia central de Henan, responsables de la Oficina de Control de Inundaciones confirmaron la muerte de 12 personas tras la tormenta registrada desde la tarde del miércoles, mientras que se desconoce el paradero de otras seis y más de 105 mil residentes habían sido trasladados a zonas seguras.

Las tormentas también provocaron la destrucción de al menos dos mil 110 casas, daños a 20 mil 720 hectáreas de cultivos y el colapso de dos diques en la ciudad de Anyang, donde decenas de soldados y los trabajadores de los servicios de rescate intentaban en la tarde del jueves cerrar la brecha.