AP
5 de enero de 2014 / 08:14 p.m.

Jerusalén. — Estados Unidos apoyará la lucha de Irak contra los extremistas vinculados con al-Qaida que han ocupado un par de ciudades en el oeste de ese país, pero no enviará soldados estadounidenses, dijo el domingo el secretario norteamericano de Estado John Kerry.

Kerry dijo que los extremistas intentan desestabilizar la región y socavar el proceso democrático en Irak y aseguró que Estados Unidos mantiene contacto con líderes tribales de la provincia de Anbar que combaten a los terroristas.

Sin embargo, aseguró que "esta lucha es de los iraquíes". Agregó que "eso es precisamente lo que el presidente y el mundo decidieron hace algún tiempo cuando partimos de Irak, así que obviamente no pensamos regresar. No consideramos el envío de soldados. Esta lucha es de ellos".

"Los ayudaremos en su lucha, pero al final tendrán que ganarla y tengo la confianza en que tienen la capacidad para hacerlo", agregó.

Extremistas de al-Qaida han ocupado en gran medida las ciudades de Faluya y Ramadi, en una ofensiva que asestó un golpe al gobierno del primer ministro iraquí Nuri al-Maliki, que encabezan los chiíes.

El domingo, una oleada de atentados con bomba dejó 20 personas muertas en la capital iraquí, Bagdad.

Anbar, una vasta zona desértica en la frontera con Siria y Jordania, fue el epicentro de una insurgencia suní que se levantó en armas contra los efectivos estadounidenses y el gobierno iraquí después de la invasión de 2003 encabezada por Washington y en la que fue derrocado Sadam Husein.

En 2004, rebeldes en Faluya mataron a cuatro contratistas de seguridad estadounidenses, quemaron sus cadáveres y los colgaron de un puente. Ramadi y otras ciudades se han mantenido como campos de batalla en momentos en que se intensifica el derramamiento de sangre sectario, en el que extremistas chiíes matan a suníes.

"Nos preocupan muchísimo los esfuerzos de al-Qaida y el Estado Islámico de Irak y el Levante —una organización aliada de al-Qaida— porque intentan imponer su autoridad no sólo en Irak, sino también en Siria", afirmó Kerry.

"Estos son los actores más peligrosos en la región. Su barbarie contra los civiles en Ramadi y Faluya, y contra las fuerzas de seguridad iraquíes está a la vista para que todo mundo la vea", apuntó.

Kerry hizo sus declaraciones al partir de Jerusalén con destino a Jordania y Arabia Saudí a fin de conversar con los líderes sobre sus esfuerzos de paz para Medio Oriente al cabo de tres días de reuniones con el presidente palestino Mahmud Abás y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.

Kerry dijo que se había logrado cierto progreso en lo que describió como "conversaciones muy serias y muy intensivas", aunque falta superar obstáculos cruciales.

Sus conversaciones con el rey Abdulá II de Jordania y el ministro del Exterior, Nasser Judeh, abarcaron el proceso de paz, Siria e Irak.

Al término de su breve visita a Amán, Kerry viajó a Riad, Arabia Saudita, donde efectuó un vuelo de 30 minutos en helicóptero hasta el palacio del rey Abdulá en el desierto.