REUTERS
17 de marzo de 2016 / 10:57 a.m.

Brasilia. - El líder izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva asumió el jueves como jefe de Gabinete de la presidenta Dilma Rousseff, en medio de una crisis política cada vez más profunda, mientras las protestas contra su nombramiento continuaron por segundo día y un juez intentaba bloquear la decisión.

Poco después de la ceremonia de asunción a su nuevo cargo ministerial, un juez federal en Brasilia emitió una medida cautelar para suspender el nombramiento, con el argumento de que perjudicaba "el libre ejercicio del poder judicial".

Los fiscales acusan a Lula de lavado de dinero, dentro de una vasta investigación sobre sobornos en torno a la petrolera estatal Petrobras. El nombramiento del ex mandatario como ministro le daría inmunidad frente a un proceso en todas las instancias menos ante la Corte Suprema.

La oficina del fiscal general anunció que apelará la medida en un tribunal superior, pero la decisión del magistrado podría elevar la tensión entre el poder ejecutivo y judicial, que ya está alta.

Durante la ceremonia de nombramiento, Rousseff criticó con fuerza la filtración el miércoles de una conversación telefónica grabada entre ella y Lula, que fue hecha pública por otro juez federal, calificándolo de ilegal y antidemocrático.

"Convulsionar a la sociedad brasileña con mentiras y con prácticas censurables viola los derechos constitucionales, al igual que los derechos de los ciudadanos", comentó Rousseff, objeto de fuertes presiones para que dimita.

Los partidarios de Lula se enfrentaron brevemente con opositores al gobernante Partido de los Trabajadores a las afueras del palacio presidencial antes de la ceremonia. La policía dijo que usó gas pimienta para evitar disturbios y separar a unos 300 manifestantes de la oposición.