24 de enero de 2013 / 02:16 p.m.

La madre de Florence Cassez, la francesa liberada ayer en México tras haber pasado siete años en prisión, denunció hoy que su hija fue una "rehén", y que el anterior presidente mexicano, Felipe Calderón, la utilizó políticamente.

""Desde el momento en que Felipe Calderón se dirigió al pueblo para decir que no dejaría (a Florence Cassez) que se fuera, ¿por qué lo hizo?"", se preguntó Charlotte Cassez en una entrevista a la cadena de televisión "BFM TV".

Charlotte Cassez, que siguió en París el dictamen ayer de la Suprema Corte de Justicia de México que sacó de la prisión a su hija, insistió en que ""en tiempos de Felipe Calderón hubo enormes presiones hacia los jueces"" y ""eso no ha ocurrido ahora"".

Señaló que a favor de Florence han jugado tanto el cambio en la presidencia de México, con la llegada de Enrique Peña Nieto, como la jubilación de un juez del Supremo que ""estaba ferozmente en contra de la liberación"" de la mujer de 38 años, que fue condenada -primero a 96 años de prisión, pena rebajada en 2009 a 60 años- por secuestro, entre otros delitos.

En cuanto a la intervención de las autoridades francesas, consideró que sin la intervención del anterior jefe del Estado, Nicolas Sarkozy, y del actual, François Hollande "no se hubiera conseguido" la liberación.

""Sabíamos que solos no lo lograríamos"", declaró antes de añadir que "fue un alivio" que Sarkozy les hubiera recibido poco después de su llegada al Elíseo y que Hollande siguiera ocupándose del tema.

La madre de Cassez contó que su hija hablaba desde la cárcel por teléfono con Sarkozy "continuamente" y que ayer tras su liberación volvieron a hacerlo.

La francesa vuela hoy en un avión de Air France que tiene previsto aterrizar en el aeropuerto Charles de Gaulle a las 14.15 locales (13.15 GMT).

La madre de Cassez dijo estar convencida de que su hija agradecerá a todo el mundo la ayuda que le han prestado y, comentando una fotografía que se le tomó cuando ya estaba ayer en el avión en México poco antes de despegar, comentó que le parecía "distendida, descansada. Parece una niña maravillada".

""Vuelvo a ver a mi hija de hace diez años"", indicó tras contrastar esa imagen con otra que se le tomó a su salida de la cárcel con un chaleco antibalas, en la que todavía "se ve el miedo".

EFE