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24 de noviembre de 2017 / 03:34 p.m.

CARACAS.- Hace apenas unos meses, cuando multitudes de manifestantes se lanzaban a las calles para clamar por la renuncia del "dictador" y "asesino", la carrera política del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, parecía acabada.

La opinión mundial se endureció contra su Gobierno socialista y Washington fue el primero en imponer sanciones. En medio de una de las peores crisis económicas en la historia contemporánea de Latinoamérica, los rumores de golpe de Estado se extendieron y hubo dos pequeños levantamientos fallidos.

Sin embargo, el sucesor del fallecido Hugo Chávez no sólo ha sobrevivido la agitación, sino que está terminando el año fortalecido políticamente e incluso algunos analistas lo ven como el favorito para llevarse las presidenciales del 2018.

El repunte en la fortuna de Maduro comenzó con una sorpresiva victoria en las elecciones de gobernadores de octubre, gracias tanto a la abstención de una oposición poco motivada, como a condiciones impuestas apresuradamente que favorecieron al gobernante Partido Socialista Unido (PSUV).

Luego, tomó la ofensiva en el frente económico al declarar la intención de Venezuela de refinanciar su deuda externa de más de 120.000 millones de dólares.

Aunque este ha sido un giro arriesgado, le permitió culpar de los retrasos en los pagos a una "conspiración capitalista" liderada por Estados Unidos, y podría permitirle liberar divisas para importar los alimentos y medicinas que tanto necesitan los venezolanos, en vísperas de una votación.

A pesar de que dijo que las presidenciales se llevarían a cabo el último trimestre del 2018, Maduro está considerando sacar ventaja convocando los comicios en febrero o marzo, dicen fuentes en el oficialismo y la oposición.

El mandatario también ha obtenido crédito entre las filas oficialistas por impulsar un supercuerpo legislativo, la Asamblea Nacional Constituyente, que ha consolidado el poder de los socialistas y fracturado a la coalición opositora de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

A pesar de que su imagen era tan tóxica el mes pasado que pocos candidatos a gobernador se presentaron en actos de campaña con él, Maduro podría convertirse en la mejor apuesta de su partido para mantener la presidencia frente a una oposición fraccionada.

Y aunque las peleas entre facciones son inevitables, se ha aquietado la especulación sobre posibles candidatos alternativos del Gobierno; entre ellos el poderoso segundo al mando del PSUV, Diosdado Cabello, el prometedor y joven gobernador Héctor Rodríguez o el enviado ante la ONU Rafael Ramírez.

"Por supuesto, Maduro será el candidato ¿Cómo puede alguien desafiarlo?", dijo Dimitris Pantoulas, un consultor político con sede en Caracas que monitoriza la política del partido de gobierno.

"Míralo por televisión, está brillante y feliz, ¡incluso baila mejor que antes! El chavismo ha ganado impulso", agregó, refiriéndose al movimiento fundado por Chávez.


pjt