NOTIMEX
25 de mayo de 2016 / 03:34 p.m.

Venezuela.- El presidente Nicolás Maduro nunca respondió la carta que le envió el Papa Francisco invitándole a considerar el diálogo con la oposición para salir de la crisis política que vive Venezuela, indicó el arzobispo Baltazar Porras.

En entrevista con Notimex, el pastor de la diócesis de Mérida y expresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, aseguró que la Iglesia sólo busca la paz y quiere evitar un estallido de violencia que sería tomado como excusa para imponer un régimen dictatorial.

“Queremos la paz y eso únicamente se logra con el diálogo (...) y no con ese lenguaje permanente de violencia y de rechazo que se manifiesta en lo verbal pero que, lamentablemente, tiene una expresión en la violencia física que nos hace ser, en este momento, el país con mayor número de muertes violentas en la región”, dijo.

El prelado advirtió que la situación del país sudamericano empeora cada día más por la falta de trabajo, de alimentos y medicamentos, una creciente violencia que pone a la sociedad ante una situación límite en la cual “pareciera que las autoridades están ausentes”.

Sostuvo que los obispos y sacerdotes están “con la base”, con la gente, a ellos les toca “curar sus dolores” y ver situaciones absurdas como niños o personas mayores que, por falta de un medicamento sencillo, empeoran su vida y, muchas veces, mueren.

“Llama mucho la atención que toda la publicidad oficial nos presenta un mundo que no existe. La vida es el valor supremo, por encima de cualquier poder y cualquier ideología. El enfrentamiento produce sólo males”, insistió Porras.

Sobre la carta mandada por el Papa a Maduro hace algunas semanas, aseguró que el gobierno se ha hecho “el sordo y el mudo” porque ni siquiera confirmó haberla recibido.

Reconoció que los obispos desconocen el contenido exacto de la misiva, pero imaginan que no va más allá de un llamado al entendimiento, al diálogo, a actuar para buscarle solución a los problemas.

Pidió apelar a la creatividad para encontrar respuestas, aunque pareciera que la situación se presenta como un “muro infranqueable”, porque a los males producidos por los seres humanos ellos mismos pueden encontrarle salida, sin caer en la desesperanza.

“No es fácil, sobre todo cuando se tiene un control absoluto de los poderes y cuando existe una amenaza que produce miedo en la gente, pero también hay coraje y un deseo de que las futuras generaciones puedan tener una vida mejor de la actual”, abundó el arzobispo.

Consideró que existieron condicionamientos del gobierno ante el anunciado viaje a Venezuela del ministro de Exteriores del Vaticano, Paul Richard Gallagher, quien canceló de manera imprevista su visita, que habría iniciado el 24 de mayo.

Sostuvo que, “como mínimo”, se esperaba un diálogo de Gallagher con representantes de la administración de Maduro y que otros sectores interesados en hablar, le plantearan sus problemas. “Parece que esto no fue posible”, apuntó.

Según Porras, la Iglesia sostiene una “lucha permanente” para que se encuentre una solución pacífica con la cual pueda evitarse un baño de sangre, porque los primeros que pagarían la violencia serían los pobres.

“Sería la justificación para aplicar un régimen más totalitario, que pudiera llamarse abiertamente dictatorial, puesto que uno de los males de nuestro país es el irrespeto a todo lo institucional (...) y lógicamente, cuando la sociedad se siente desnuda porque quienes gobiernan lo hacen a su antojo, se producen mayores males”, ponderó.

Venezuela enfrenta una serie de problemas como desabastecimiento de productos de la canasta básica, lo que llevó al presidente Maduro a decretar un estado de emergencia económica, medida criticada por la oposición mayoritaria en la Asamblea Nacional (congreso unicameral).