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9 de octubre de 2016 / 01:21 p.m.

WASHINGTON.- El candidato presidencial republicano Donald Trump, que se enfrenta a un apoyo cada vez menor de su partido por unas declaraciones lascivas sobre las mujeres, se enfrenta el domingo a su segundo debate con la demócrata Hillary Clinton, con la necesidad de demostrar que sigue siendo un aspirante creíble.

La presión sobre Trump en el debate será intensa. No solo deberá frenar los ataques de Clinton y explicar por qué es una alternativa mejor, sino que además deberá mostrar su arrepentimiento para evitar que más seguidores republicanos le sigan abandonando.

Trump, de 70 años, ya tenía una tarea complicada por delante para intentar llegar a la Casa Blanca en la elección del 8 de noviembre, antes de la filtración de un video de 2005 en el que realiza comentarios groseros sobre las mujeres.

Un sondeo de Reuters-Ipsos situaba el viernes a Clinton con cinco puntos de ventaja antes de conocerse el video. La cuestión ahora es si la aspiración presidencial de Trump está acabada.
La última polémica añade un aire de impredictibilidad al debate, que se celebrará a las 20.00 hora local (0100 GMT del lunes) en la Washington University de St. Louis y es el segundo de los tres cara a cara que celebrarán los candidatos.

Será un debate con formato de encuentro municipal, en el que los votantes indecisos harán la mitad de las preguntas, mientras que los dos moderadores formularán el resto.

Su compañero de fórmula, el candidato a vicepresidente, Mike Pence, dijo que Trump debe mostrarse arrepentido. "Rezamos por su familia y esperamos la oportunidad de mostrar lo que está en su corazón cuando se presente ante la nación mañana por la noche", señaló Pence en un comunicado.

SITUACIÓN DELICADA

La crisis situó al Comité Nacional Republicano en una situación delicada a menos de un mes de la elección.

Trump tendría que renunciar a la nominación para permitir que los líderes republicanos escojan a un sucesor, pero el magnate inmobiliario neoyorquino no está mostrando señal alguna de que vaya a dimitir, a pesar de los crecientes llamados de líderes electos para que dé un paso al costado y permita que Pence sea el nominado.

"Los medios y la clase dirigente me quieren fuera de la carrera - ¡NUNCA ABANDONARÉ LA CARRERA, NUNCA DECEPCIONARÉ A MIS SEGUIDORES!", escribió Trump en el medio social Twitter.
En el primer debate, el 26 de septiembre, Clinton logró poner constantemente a la defensiva a Trump. Como nunca deja una acusación sin respuesta, perdió oportunidades de usar su tiempo de palabra para atacar las debilidades de su rival.

Los republicanos dijeron que Trump debe actuar más al estilo de Pence, considerado el ganador del debate vicepresidencial con su rival demócrata, Tim Kaine, la pasada semana.

El estratega republicano Ron Bonjean cree que Trump podría aprender mucho de Pence, que estuvo a la ofensiva, no se molestó en responder a las acusaciones de Kaine y pareció calmado e imperturbable.

"Fue una lección clara de cómo evitar caer en las trampas de tu rival", dijo Bonjean. "No hables de lo que el otro equipo quiere que hables, céntrate en lo que quieres decir".

Clinton lleva varios días preparando el que podría ser el golpe decisivo para decantar de su lado la carrera presidencial.

Antes de la aparición del video, funcionarios de la campaña de Clinton indicaron que esperaban que Trump llegara al debate más apagado que en el primer cara a cara. Pero también dijeron estar preparados en caso de que cumpla su amenaza de centrarse en el matrimonio a veces complicado de Hillary con el ex presidente Bill Clinton.