27 de enero de 2015 / 06:24 a.m.

El Día de Prensa previo al Super Bowl es distinto a cualquier otro encuentro entre deportistas y medios informativos.

Aunque su propósito es ayudar a que los periodistas realicen su trabajo, la jornada se ha transformado en un espectáculo por derecho propio, un circo de tres pistas repleto de posturas grotescas, disfraces, preguntas oscuras, respuestas agresivas e incluso una propuesta matrimonial hecha por una mexicana.

A continuación una lista de los aspectos que hacen de este día algo único, de cara a su realización el martes en Arizona.

EL SOBRIO COMIENZO

El Día de Prensa comenzó con el primer Super Bowl, conquistado por el legendario entrenador Vince Lombardi y por los Packers de Green Bay en 1967.

Durante sus primeros años, los reporteros solían acudir a las habitaciones donde se hospedaban los jugadores en los hoteles, a fin de entrevistarlos. Después del Super Bowl de 1969, el quarterback de los Jets, Joe Namath, charló con la prensa sentado junto a una piscina.

A comienzos de la década de 1970, los medios comenzaron a enviar grandes grupos de periodistas para esta jornada, una tendencia que continúa hoy.

La irreverencia asociada con este día comenzó a presentarse antes del Super Bowl de 1975 en Nueva Orleáns. Dos jugadores que no participarían en el partido, Fred Dryer y Lance Rentzel, se presentaron vestidos como periodistas y comenzaron a hacer varias preguntas sin sentido.

LOS REPORTEROS

Si bien hay muchos periodistas que formulan preguntas relacionadas con el partido, otros llegan a la jornada para buscar sus cinco minutos de fama, con preguntas extrañas o íntimas.

Comedy Central ha enviado comediantes para hacer preguntas. Canales como Nickelodeon o Disney han emplazado a reporteros preadolescentes. The Letterman Show y Tonight Show desplegaron personal para hacer preguntas totalmente ajenas al deporte.

Algunos periodistas se visten especialmente para la ocasión. El año pasado, un periodista danés se disfrazó de Waldo —el personaje de suéter a rayas a quien hay que encontrar en medio de una dibujo que muestra una multitud. En 2008, la reportera mexicana Inés Gómez Mont, de TV Azteca, arribó con un vestido de novia y le propuso matrimonio a Tom Brady.

LOS PARTICIPANTES

Algunos jugadores se divierten en este día o lo consideran una oportunidad de volverse conocidos.

Este año, Rob Gronkowski de Nueva Inglaterra y Richard Sherman de Seattle se robarían el espectáculo.

Pero hay jugadores que se sienten sumamente incómodos.

En 1994, Leon Lett, de los Cowboys de Dallas, sudaba copiosamente en Atlanta, indicó que no podía respirar y abandonó abruptamente su sesión.

Marshawn Lynch, de Seattle, pasó buena parte de la jornada del año pasado escondiéndose detrás de un compañero. La NFL lo multó esta temporada con 100.000 dólares por incumplir sus obligaciones con la prensa, así que hay expectación por la actitud que mostrará el martes.

LOS FANÁTICOS

En un indicio de lo importante que se ha vuelto esta jornada, los fanáticos pueden comprar boletos para atestiguar el caos.

Unos 7.000 se presentaron el año pasado. Este año, se ofrecieron boletos por 28,50 dólares para acudir al US Airways Center, casa de los Suns de Phoenix en la NBA.

AP