16 de diciembre de 2014 / 11:28 p.m.

Washington.- Con la decisión del republicano Jeb Bush de explorar una candidatura presidencial, su esposa, la mexicana de 61 años Columba Garnica Gallo, podría convertirse potencialmente en la primera dama de Estados Unidos nacida en México.

Oriunda de León, Guanajuato, Columba Bush conoció a su esposo en 1971 durante un programa de intercambio educativo donde él participó como maestro de inglés en México. Tres años después de casaron en Austin, Texas, y desde entonces han permanecido juntos.

“Cuando vi su cara me enamoré. No tengo explicación, pero así es como fue... Cuarenta años de matrimonio es una gran cosa para mí y la amo mucho… Ella no recibe mucha atención del mundo de la política, porque es bastante normal”, confesó públicamente Jeb en abril pasado.

La pareja tiene tres hijos, George Prescott Bush –de 38 años y actual comisionado de Tierras de Texas—; Noelle Lucilla, de 37 años, y John Ellis Jr., de 31 años, quien trabaja para una empresas de bienes raíces de Miami.

En 1988 los tres hijos de Columba y Jeb fueron presentados por su abuelo, George Herbert Walker Bush a su antecesor, el entonces presidente estadunidense Ronald Reagan, como “mis cafecitos”, lo que detonó una polémica por la naturaleza racial del comentario.

“Esos nietos son mi orgullo y mi alegría... que cualquiera sugiera que ese comentario de orgullo es otra cosa, lo encuentro personalmente ofensivo”, reaccionó Bush padre, quien se encontraba haciendo campaña a la presidencia.

La reacción de Columba durante el incidente marcó un reflejo de su carácter. “Estaba temblando”, le dijo a la periodista Liz Balmaseda de The Chicago Tribune, en una de las escasas entrevistas que ha concedido a la prensa en las últimas décadas.

Su preocupación mayor era que el comentario del abuelo hiriera los sentimientos de sus hijos, aunque estaba convencida que el patriarca de la familia había utilizado la expresión afectuosamente. “El café es un bonito color”, dijo.

Columba narró a la periodista sus peleas con los nervios y con el idioma inglés cuando participaba en los actos de campaña política de su suegro, incluido un breve discurso durante la Convención Nacional Republicana de 1988.

Ciertamente, a pesar de ser parte de una de las dinastías políticas más conspicuas de Estados Unidos, Columba Bush ha mantenido un bajo perfil público desde su época como primera dama del estado de Florida, gobernado por su esposo entre 1999 y 2007.

Pero su carácter reservado no le impidió celebrar sus raíces mexicanas durante los festejos estatales del 5 de Mayo, que conmemora la Batalla de Puebla contra las fuerzas invasoras francesas, aunque en Estados Unidos se ha convertido en sinónimo de la hispanidad.

“Ésta es una oportunidad perfecta para reconocer el fuerte lazo de Florida con México. El gobernador y yo convocamos a todos los floridanos a celebrar esta sociedad económica y cultural”, señaló Columba en 2004.

Como madre Columba ha tenido que lidiar en privado con incidentes personales que han sido amplificados en la arena pública debido al notorio apellido de la familia.

En 2002 su hija Noelle fue arrestada por la policía cuando intentaba obtener de manera ilegal el medicamento Xanax de una farmacia de Florida. Un año después Noelle fue encontrada en posesión de polvo de cocaína “crack” dentro de un centro de rehabilitación en Orlando.

En su momento el entonces gobernador de Florida, Jeb, reconoció que la situación de su hija era “un muy serio problema”, pero pidió al público y a la prensa “respetar la privacidad de mi familia durante estos momentos difíciles”.

Dos días después del incidente Columba Bush habló públicamente de los peligros de las drogas durante un mitin para jóvenes latinas.

“He visto en primera mano las terribles consecuencias del abuso de drogas. Mi corazón está con todos los que sufren de la adicción y las terribles consecuencias para su familia”, dijo en español.

En agosto pasado Jeb Bush se pronunció en contra de la llamada Enmienda 2, que buscaba legalizar el consumo de la mariguana en el estado de Florida. El ex gobernador sostuvo que su aprobación perjudicaría la imagen de Florida como un estado familiar.

“Permitir que operaciones de mariguana a gran escala hagan raíces en Florida bajo el disfraz de su uso con propósitos medicinales, corre a contrapelo de estos esfuerzos”, dijo Jeb. La Enmienda 2 fue derrotada en las urnas en noviembre pasado.

En fechas recientes medios estadunidenses especularon que una de las razones por las que Jeb Bush no se decidía a buscar la nominación presidencial republicana, obedecía a que no tenía el visto bueno de su esposa Columba.

En octubre pasado Jeb reveló a The New York Times que había recibido la luz verde de la familia -incluida su madre Bárbara, quien declaró públicamente meses atrás que prefería que no buscara la Casa Blanca- y de su esposa Columba.

Si Jeb Bush llega a ser el tercer miembro de su familia inmediata en convertirse en inquilino del 1600 de la Avenida Pensilvania, Columba Bush hará realidad el título de un libro biográfico dedicado a su persona: “La Cenicienta de la Casa Blanca”.

 

FOTO: Cortesía Milenio

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