3 de junio de 2013 / 07:22 p.m.

México espera que la visita oficial que comienza mañana el presidente chino, Xi Jinping, permita fijar nuevas bases de cooperación en medio de la dura competencia entre los dos países por conquistar los mercados de Estados Unidos.

Se trata de la primera visita de Estado de un gobernante extranjero en el mandato de Enrique Peña Nieto, que asumió el poder el pasado 1 de diciembre y quien visitó China en abril pasado para participar en el foro económico de Boao, en la isla de Hainan.

Xi llegará a México procedente de Costa Rica el martes por la tarde y permanecerá en este país hasta el jueves, aunque sus principales actividades oficiales se concentrarán en el primer día de la visita y durante el miércoles.

Está programado que Xi se reúna con el presidente Peña Nieto, el mismo martes, y el miércoles comparezca ante la Comisión Permanente del Congreso mexicano y se entreviste con el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera. El jueves se desplazará al estado de Yucatán para visitar las ruinas de Chichen Itzá, entre otras actividades

El gobierno mexicano espera que esta visita permita "lograr una relación integral" con el gigante asiático, así como superar una balanza comercial que es muy desfavorable para México, porque exporta a China la décima parte de lo que importa desde allí.

"Tenemos también la necesidad de trabajar juntos para crear las condiciones que nos permitan aumentar los flujos comerciales, pero de una manera equilibrada", dijo a Efe el subsecretario de Relaciones Exteriores de México, Carlos de Icaza.

""Esperamos que durante la reunión de los dos presidentes se puedan firmar cuando menos alrededor de 10 documentos"" en áreas como energía, transportes, turismo, economía y comunicaciones, agregó De Icaza.

Desde 2005 China ha desplazado a México como segundo país exportador a Estados Unidos, el principal socio comercial de este país. Además, desde 2003 China es el segundo exportador a México, después de Estados Unidos.

""China se convertirá en la principal economía global en mediano plazo y desplazará a muchos países (...). Habrá que acostumbrarse a este proceso"", dijo a Efe el académico y coordinador del Centro de Estudios China-México, Enrique Dussel Peters.

De hecho, expertos como Dussel defienden el concepto de que, de hecho, China actúa como "cuarto miembro" del Tratado de Libre Comercio en América del Norte (TLCAN), que entró en vigor en 1994 y que está integrado por Estados Unidos, Canadá y México.

""Negarse a este hecho sería iluso, pero, peor aún, no considerar lo anterior y no prepararse mediante instrumentos y estrategias específicas, nacional, bilateral, regional multilateralmente"", agregó Dussel.

México fue uno de los primeros países latinoamericanos que estableció relaciones diplomáticas con China, el 14 de febrero de 1972, y desde entonces los vínculos han tenido muchos altibajos.

El hecho de que el anterior presidente, Felipe Calderón, recibiera en 2011 al Dalai Lama motivó que China congelase un acuerdo para la importación de carne de cerdo de México.

También hubo tensión entre los dos países cuando México criticó la decisión de China, en 2009, de poner en cuarentena a decenas de mexicanos en esa nación asiática a raíz de la epidemia de gripe A.

""Es una relación con un alto grado de incertidumbre por la forma en que se conducen los propios funcionarios chinos, que son muy reservados y es difícil saber cuáles son sus intenciones"", dijo a Efe la directora del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Iberoamericana, Laura Zamudio González.

"Con China no se han fijado unas reglas claras, no hay una planeación a mediano y largo plazo, es una relación muy complicada", añadió.

México, que apenas tiene flujos de inversión de capital chino, representa no obstante una buena plataforma para las inversiones chinas en el continente.

A pesar de ser México la segunda economía latinoamericana, entre 1990 y 2009 ocupó el séptimo lugar en el flujo de inversiones directas en Latinoamérica, por detrás de países como Colombia o Ecuador, con un peso económico regional menor que el del país norteamericano.

""China nos está viendo con muy buenos ojos por nuestra posición geopolítica y por ser una plataforma importante para desde este país mover sus propios productos"", sostiene Zamudio.

"Podría moverse a los mercados americanos, no sólo a Estados Unidos, sino a Sudamérica, y también 'tropicalizar' algunos de sus productos hacia Centroamérica y Sudamérica", agrega.

— EFE