notimex
17 de febrero de 2017 / 03:22 p.m.

CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco advirtió hoy que las migraciones "no son un peligro" sino "un desafío para crecer", en un mensaje ante estudiantes y profesores de la Universidad Roma Tres.

Jorge Mario Bergoglio respondió improvisando a las preguntas que le lanzaron cuatro alumnos, instó a "pensar bien" la cuestión migratoria en la actualidad, urgió a vencer el miedo y aseguró que los refugiados huyen del hambre y de la guerra.

"¿Cómo hay que recibir a los migrantes? ¿Cómo hay que acoger a los migrantes? Antes que nada como hermanos y hermanas humanos, son hombres y mujeres como nosotros", sostuvo desde un escenario ubicado en el patio central del claustro universitario, el más "joven" de la capital italiana.

Estableció que cada país debe decidir el número de refugiados que es capaz de acoger y después tratar de integrarlos, ayudarles a que aprendan el idioma, buscarles un trabajo y una vivienda, porque muchos de ellos vienen de países explotados.

"Ellos traen una cultura que es riqueza para nosotros, pero también ellos deben recibir nuestra cultura, y hacer un intercambio de culturas. Respeto: y esto quita el miedo", siguió ante los estudiantes de la universidad fundada en 1992 y que fue visitada también por Juan Pablo II.

El pontífice abordó la misión de las casas de estudio y lanzó una fuerte crítica a las "universidades de élite", muy comunes en América Latina, y que "enseñan sólo una línea de pensamiento, una línea ideológica y preparan (a sus alumnos) para ser agentes de esa ideología".

"Esta no es una universidad: en donde no hay diálogo, en donde no hay confrontación, en donde no hay respeto por cómo piensa el otro, en donde no hay amistad, en donde no existe la alegría del juego, del deporte, no hay universidad", ponderó.

Además habló de la violencia en la sociedad actual, donde insultarse forma parte “de la normalidad” y en la calle, si surge algún problema, primero se insulta y después se pregunta por lo sucedido.

Esa violencia muy difundida en las ciudades, precisó, crece y crece hasta convertirse en una violencia mundial. "Nadie, hoy, puede negar que estamos en guerra. Y esta es una tercera guerra mundial, en pedacitos", ilustró.

Entre las medicinas contra esa violencia mencionó la apertura de corazón a las opiniones de los demás, el diálogo antes de la discusión y la paciencia de escuchar al otro, con respeto.