NOTIMEX
16 de agosto de 2015 / 09:54 p.m.

Río de Janeiro.- Cientos de miles de brasileños marcharon hoy en más de 150 ciudades del país contra el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, a quien piden que renuncie por el mal curso de la economía y los escándalos de corrupción en Petrobras.

En la tercera manifestación nacional desde que Rousseff inició su segundo mandato en enero último, Sao Paulo volvió a albergar el repudio social.

La policía dijo que en la capital financiera del país, 350 mil personas tomaron la céntrica Avenida Paulista, mientras que el Instituto Datafolha –un centro de encuestas- aseguró que la cifra ascendió a 135 mil participantes.

En total, fueron unos 600 mil los participantes en todo el país que salieron hoy a las calles para pedir un proceso de ‘impeachment’ contra Rousseff, si ésta rechaza dejar el cargo.

La presidenta se reunió esta tarde con varios ministros para evaluar la situación, después de una semana en la que dijo que “defenderá la democracia brasileña” y volverá a llevar a Brasil a la senda del crecimiento económico.

En Río de Janeiro, donde la policía se negó a divulgar datos aduciendo “que no tenía instrumentos de medición”, varios miles de manifestantes ocuparon la Avenida Atlántica al grito de “Fuera Dilma!”, “Fuera Lula!” y “Fuera el Partido de los Trabajadores!”.

En un ambiente festivo y musical, miles de personas se vistieron con el verde y amarillo de la bandera brasileña y sacaron a las calles pancartas y carteles con consignas contra Rousseff y su antecesor, Luiz Inacio Lula da Silva.

“Nunca creí ni voté por ellos. Nunca fui una izquierdista. Estamos aquí para sacarlos del poder”, explicó a Notimex Lorraine Alves, abogada e integrante del Movimiento Brasil Libre (MBL).

“La corrupción ha llegado a niveles insostenibles. Por eso hay aquí toda esta gente”, agregó la abogada, entrevistada desde lo alto de uno de los seis vehículos que articularon la protesta en la ciudad fluminense.

En Sao Paulo y Río de Janeiro, dos grandes banderas llevaban la inscripción “impeachment”, un pedido de algunas formaciones políticas en el Congreso para que el poder legislativo vote un proceso que deponga a Rousseff.

Pero para que una iniciativa de este tipo pudiera prosperar se requeriría el apoyo de dos tercios de la Cámara.

Por primera vez, desde que asumió el segundo mandato presidencial, figuras de primera línea de la oposición política salieron a la calle este domingo para apoyar a los manifestantes.

El rival de Rousseff en el segundo turno de los comicios presidenciales de octubre pasado y actual líder del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, centro), Aécio Neves, acudió al acto en la ciudad de Belo Horizonte (sureste).

Neves denunció “tanta mentira, tanta corrupción y tanto desprecio a los brasileños” del Ejecutivo.

“Brasil encontrará su camino por la fuerza de su gente, por las manifestaciones que están ocurriendo por todas partes. No importa el tamaño de la manifestación, porque la indignación hoy es enorme, mayor que en la época de las elecciones”, dijo Neves.

Rousseff vive uno de los momentos más difíciles desde que es presidenta de la mayor economía de América Latina, a causa de la recesión económica, los escándalos de corrupción en Petrobras y la fragilidad de los apoyos políticos.

La popularidad de la presidenta cayó a mínimos históricos desde que se monitorea el apoyo social a jefes de Estado en el país, con un rechazo de su gobierno del 71 por ciento, según una encuesta publicada hace diez días.

Datos del Instituto Datafolha –uno de los más respetados de Brasil- indican que el 71 por ciento de los brasileños califica de “mala” o “pésima” la gestión de Rousseff, que cumple apenas su octavo mes desde que fuera reelegida presidenta.

Se trata del mayor índice de impopularidad para un presidente brasileño desde 1990 cuando iniciaron estas encuestas.

El rechazo social a la presidenta supera –según el sondeo del 4 y 5 de agosto- al que obtuvo el presidente Fernando Collor, del 68 por ciento en 1992, poco antes de ser depuesto por ‘impeachment’.