REUTERS
15 de julio de 2016 / 07:43 p.m.

Las Fuerzas Armadas de Turquía dijeron el viernes que tomaron el poder, pero el presidente Tayyip Erdogan prometió que el intento de golpe será neutralizado.

Si tiene éxito, el derrocamiento de Erdogan, que ha gobernado Turquía desde el 2003, sería uno de los mayores cambios de poder en Oriente Medio en años y transformaría a uno de los aliados más importantes de Estados Unidos en la región mientras que la guerra hace estragos en su frontera.

Incluso si fracasa, el intento de golpe de Estado podría desestabilizar a un país clave en la región.

"Vamos a superar esto", dijo Erdogan en una llamada de video a un teléfono móvil sostenido ante una cámara por un presentador de CNN en Turquía. El mandatario llamó a sus seguidores a salir a las calles para defender a su Gobierno y dijo que los golpistas pagarían un alto precio.

Un funcionario dijo que Erdogan habló desde Marmaris, en la costa de Turquía, donde se encontraba de vacaciones. Erdogan informó que iba a volver rápidamente a Ankara.

El primer ministro, Binali Yildirim, y otros funcionarios de alto rango aseguraron que el Gobierno electo se mantenía en el cargo. Yildirim dijo que el intento de golpe militar era un acto terrorista ejecutado por bandas y formaciones ilegales.

Imágenes de televisión mostraban a cientos de personas, algunas ondeando banderas turcas, que se reunieron en plazas de Estambul, la ciudad más grande del país, y de la capital Ankara para mostrar su respaldo al gobierno electo. En ambas ciudades se escucharon disparos.

Aviones de combate y helicópteros sobrevolaban la capital Ankara. Una explosión fue escuchada en la ciudad, donde un helicóptero abrió fuego. La agencia estatal de noticias Anadolu dijo que una aeronave abrió fuego sobre el cuartel general de la agencia de inteligencia.

Periodistas de Reuters vieron tanques disparando cerca de la sede del Parlamento en Ankara, que había sido rodeada.

Los aeropuertos fueron cerrados, el acceso a las redes sociales en Internet fue restringido y las tropas sellaron los dos puentes sobre el Bósforo en Estambul, uno de los cuales todavía estaba iluminado en rojo, blanco y azul en solidaridad con las víctimas del ataque perpetrado con un camión en el Día de la Bastilla en Francia un día antes.

Los soldados tomaron el control de la televisión estatal TRT, que anunció un toque de queda en todo el país y el estado de sitio.
Un locutor leyó un comunicado sobre las órdenes de los militares que acusaron al Gobierno de socavar la democracia y el estado de derecho laico. El país sería gobernado por un "consejo de paz" que garantice la seguridad de la población, agregó el comunicado. TRT salió temporalmente del aire.

La agencia Anadolu dijo que el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Turquía estaba entre un grupo de personas que fueron tomadas como "rehenes" en la capital Ankara. CNN Turk también informó que los rehenes estaban retenidos en el cuartel general de las Fuerzas Armadas.