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14 de junio de 2017 / 11:28 a.m.

BUENOS AIRES.- La empresaria Ernestina Herrera de Noble, directora del diario Clarín, murió hoy a los 92 años, dejando como legado el multimedios más poderoso de Argentina y uno de los más influyentes de América Latina.

Herrera de Noble será recordada por su alianza con la última dictadura militar (1976-1983), periodo en el que comenzó a fortalecer la tirada e influencia política del diario Clarín.

Otro tema que marcó su vida fue la sospecha de que Marcela y Felipe, sus dos hijos adoptivos, en realidad eran hijos de víctimas desaparecidas por los represores de la dictadura y, por lo tanto, nietos buscados por las Abuelas de Plaza de Mayo.

Por esta causa judicial, Herrera de Noble fue detenida a fines de 2002, pero el juez que ordenó su aprehensión, Roberto Marquevich, terminó destituido por anomalías en su decisión.

Años más tarde, el gobierno de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el Grupo Clarín comenzaron una pelea en la que los hijos adoptadivos de la empresaria fueron revictimizados al volverse objeto de la disputa.

Luego de una larga y mediática batalla judicial, se demostró que las adopciones de Herrera de Noble habían sido irregulares, pero no que eran hijos de desaparecidos.

Herrera de Noble también sostuvo un litigio en tribunales con Guadalupe Noble, quien peleaba la herencia de su padre Roberto Noble, el empresario que había fundado Clarín en 1945.

Nobel murió en 1969 y desde entonces su viuda y segunda esposa tomó las riendas de un diario que años después apoyaría a la dictadura militar y se beneficiaría económicamente de acuerdos con el dictador Jorge Rafael Videla.

Cuando se recuperó la democracia, Clarín ya era uno de los diarios más influyentes del país y bajo el menemismo (1989-1999) se consolidó como multimedios al aprovechar la ola privatizadora y adquirir canales de televisión abierta y paga, más radios.

Con el empresario Héctor Magnetto como jefe máximo del multimedios, el Grupo Clarín también diversificó sus negocios hasta el servicio de cable y la transmisión de futbol, lo que desató advertencias y acusaciones sobre su posición dominante o monopólica.

Aunque Clarín apoyó al expresidente Néstor Kirchner, la alianza se terminó bajo el gobierno de su esposa y sucesora Cristina Fernández, quien trató de minar de todas las formas posibles el poder meidático y económico del Grupo.

El año pasado, uno de los directivos de Clarín reconoció que durante el kirchnerismo ejercieron un “periodismo de guerra” contra el gobierno.

El Grupo Clarín ganó esa guerra, ya que la llegada de Mauricio Macri a la Presidencia echó abajo legislaciones que afectaban a un multimedios que, desde entonces, consolidó su poder económico.


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