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7 de septiembre de 2016 / 04:23 p.m.

BEIRUT.- Al menos 10 civiles murieron a raíz de una nueva incursión aérea a un barrio donde en la víspera se cree se produjo un ataque con gas cloro, informaron activistas sirios el miércoles.

El Observatorio Sirio por los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, dijo que había al menos un niño entre las víctimas del ataque del miércoles al barrio al-Sukkari de la disputada ciudad de Alepo.

La organización de rescate de la Defensa Civil siria en Alepo dijo que había una veintena de muertos y unos 40 heridos, pero estas discrepancias son frecuentes después de los ataques.

Según trabajadores médicos en la ciudad, el barrio en poder de los opositores fue atacado con gas cloro el martes, pero no se lo pudo verificar en forma independiente. Trataron a unas 70 personas con dificultades respiratorias. Una niña de 13 años y un hombre de 29 murieron de complicaciones el miércoles.

Activistas y trabajadores de la salud dicen que los ataques fueron perpetrados por jets del gobierno sirio y Rusia.

Por otra parte, la agencia humanitaria de Naciones Unidas informó en Ginebra que los combates en la región de Hama, en el centro de Siria, desplazaron a unas 100.000 personas en solo ocho días, entre finales de agosto y principios de septiembre.

Casi la mitad de los desplazados se trasladaron a la vecina región de Idlib según muestran cifras del grupo de coordinación de un campo, apuntó la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés) en una nota el martes. La falta de espacio en albergues hace que muchos de los desplazados duerman en parques a la intemperie.

La ONU envió un convoy con suministros básicos a Hama y evalúa la situación humanitaria, agregó la nota del martes.

Según OCHA, una docena de escuelas en zonas rurales y cuatro mezquitas de la ciudad de Hama se han convertido en refugios temporales.

Hace pocos días insurgentes avanzaron hacia el norte en la provincia de Hama, tomando por sorpresa a las fuerzas oficialistas y expulsándolas de zonas que controlaban alrededor de la capital provincial, llamada también Hama, incluyendo una base militar y pueblos y aldeas cerca de la carretera hacia Damasco.

La ofensiva, dirigida por el grupo islámico radical Jund al-Aqsa y con unidades del Ejército de Siria Libre que cuenta con respaldo occidental, llevó a una intensa campaña de bombardeos por parte del gobierno que acabó con la vida de docenas de personas.

Los combates y los asaltos aéreos obligaron a miles de personas a huir, creando el más reciente éxodo de refugiados y parte de la crisis que ha dejado desplazada a casi la mitad de la población del país desde que comenzó la guerra en el 2011.

La mayoría de los refugiados huyen de poblados y aldeas en zonas tomadas por fuerzas oficialistas, ante el avance de los rebeldes.

Temen una violenta represalia de las fuerzas oficialistas a la ofensiva insurgente, dijo Ahmad al-Ahmad, un activista de Hama.
"Siempre que expulsan al régimen de una zona, termina destruyéndolo todo", expresó al-Ahmad en un mensaje de texto enviado a la AP.

En por lo menos un bombardeo la semana pasada, aviones del gobierno arrojaron una bomba sobre una camioneta que llevaba gente que huía de Suran, un pueblo al norte de la ciudad de Hama, dijeron activistas. El gobierno dice que sólo ataca a "terroristas".

Unos 11 millones de sirios han tenido que abandonar sus viviendas desde el estallido de la guerra civil en 2011. De ellos, unos 7 millones son refugiados internos.