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22 de abril de 2017 / 06:22 a.m.

KABUL.- El balance de los soldados muertos por un ataque del Taliban contra una base del ejército afgano en Mazar-i-Sharif, al norte de Afganistán, se elevó a 140, mientras los heridos suman 70, en lo que sería el ataque más mortífero jamás perpetrado en una base militar afgana.

Al menos 10 rebeldes talibanes armados se infiltraron el viernes en una base cercana a Mazar-i-Sharif, la capital de la provincia de Balkh, y se enfrentaron contra las tropas durante unas seis horas, en uno de los ataques más mortales de los rebeldes afganos.

El incidente inició cuando dos vehículos todoterreno de las fuerzas de seguridad lograron atravesar las múltiples barreras de protección del cuartel que albergaba a la división 209, conocida como división Águila, del Ejército afgano, localizado en la provincia de Balkh.

Tras la irrupción de los vehículos, varios hombres armados entraron a tiros en la mezquita del cuartel aprovechando el final de las oraciones del viernes, explicó el portavoz del ejército afgano, Nasratula Jamshidi.

Fuentes militares de Estados Unidos han añadido que los talibán también abrieron fuego en el comedor de la base.

Los atacantes, que fueron neutralizados, les dijeron a los guardas situados en las puertas de la base aérea que estaban transportando soldados heridos y que necesitaban entrar para proporcionarles asistencia urgente.

El portavoz de los talibán, Zabihullah Mujahid, comentó que los milicianos provocaron una explosión en uno de las vallas de la base, lo que permitió a varios terroristas suicidas con chalecos bomba penetrar en el cuartel.

"Nuestros guerreros han causando grandes bajas entre las filas del ejército afgano estacionado allí", anunció, reportó el canal afgano de noticias Tolo News.

La coalición militar liderada por la OTAN desplegó asesores a la base donde ocurrió el ataque para entrenar y asistir a las fuerzas afganas, pero funcionarios de la coalición dijeron que no había tropas internacionales involucradas en el ataque.

La base es el cuartel general del Cuerpo 209 del ejército afgano y cubre la mayor parte del norte del país, incluida la provincia de Kunduz, que ha sido escenario de intensos combates.

El asalto se produce semanas después de que el grupo terrorista Estado Islámico atacara el principal hospital del Ejército afgano en Kabul, la capital, matando a más de 50 personas en un asedio brutal que duró casi siete horas.