11 de marzo de 2014 / 06:31 p.m.

San Cristóbal .- La muerte a tiros de dos estudiantes universitarios en Venezuela llevó el martes a un cruce de acusaciones entre el oficialismo y la oposición sobre el origen de la violencia, subiendo la temperatura tras un mes de protestas antigubernamentales.

Las manifestaciones en el país petrolero han cobrado la vida de al menos 22 personas, pero no parecen amenazar al gobierno del socialista Nicolás Maduro que asumió hace 11 meses.

"Hoy fueron asesinados 2 compañeros", escribió el dirigente estudiantil opositor Juan Requesens en su cuenta de Twitter @JuanRequesens en la madrugada del martes. "Sus muertes no quedaran impunes. Ahora más que nunca seguimos en la CALLE!".

Daniel Tinoco, un estudiante universitario, murió tras ser alcanzado por una bala en el pecho durante un enfrentamiento a tiros en San Cristóbal, una ciudad del occidente de Venezuela duramente sacudida por las protestas.

La otra muerte ocurrió en Ciudad Guayana, en el sureste del país, donde en la noche del lunes fue abatido a tiros Angelo Vargas, también identificado como estudiante universitario.

El oficialismo rápidamente achacó su muerte a grupos de oposición y pidió "justicia para los caídos".

"Lo que buscan es muertos", dijo el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, el segundo hombre de importancia del partido de gobierno. "Ese es el fondo del tema: muertos para provocar la intervención en Venezuela".

La oposición convocó a una marcha nacional el miércoles, cuando se cumple un mes de los violentos choques en Caracas que avivaron las protestas antigubernamentales.

Los críticos responsabilizan al gobierno de Maduro por la alta inflación, la escasez de productos básicos y la acuciante delincuencia. Su meta, dicen, es convocar a un referéndum para revocar el mandato del presidente, algo que la Constitución permite recién en el 2016.

Pero el Gobierno los acusa de querer sembrar el caos para intentar derrocarlo, siguiendo el libreto de un breve golpe de Estado contra el fallecido presidente Hugo Chávez en el 2002.

Reuters