AP
21 de septiembre de 2016 / 10:01 p.m.

CHARLOTTE.- Las autoridades trataban el miércoles de calmar el enojo público y corregir lo que describieron como información falsa, mientras Charlotte enfrentaba una segunda noche de protestas violentas, sumándose a la lista de ciudades estadounidenses donde ha estallado la furia por la muerte de un hombre negro a manos de la policía.

Un hombre murió la noche del miércoles tras recibir un disparo mientras los manifestantes se arremolinaban cerca de policías vestidos con equipo antimotines cerca de un céntrico hotel. La ciudad de Charlotte dijo en Twitter que no fue baleado por ningún oficial de policía.

Poco después, la policía empezó a lanzar granadas aturdidoras contra los manifestantes que lanzaban pirotecnia hacia los oficiales.

Luego lanzaron gas lacrimógeno contra los cientos de manifestantes y la mayoría se dispersó.

Ante la negativa de las autoridades de revelar algún video sobre la balacera del martes en la que perdió la vida Keith Lamont Scott, de 43 años, el enojo ha crecido al haber emergido dos versiones completamente diferentes sobre lo ocurrido: La policía dice que Scott no obedeció ordenes reiteradas de que bajara su pistola, mientras que residentes del barrio dicen que él sostenía un libro, no una arma, mientras esperaba que su hijo bajara del autobús escolar.

La muerte encendió tensiones raciales en una ciudad que parecía haber tomado distancia de problemas que absorbieron otros lugares.
Las protestas destructivas del martes se extendieron a la noche del miércoles cuando un grupo de manifestantes se separó de una vigilia de oración pacífica y marchó a través del centro de Charlotte.

La policía mantuvo su distancia durante aproximadamente una hora, pero se incorporaron policías con equipo antimotines conforme los manifestantes se acercaban a un hotel de lujo.

Seis policías sufrieron heridas menores, dijeron paramédicos.

Los policías antimotines comenzaron entonces a marchar brazo con brazo a través de las intersecciones del centro de Charlotte disparando gas lacrimógeno a la gente que acometía contra ellos.

Al menos un manifestante derribó a un reportero durante una transmisión en vivo.