PEDRO JIMENEZ
8 de marzo de 2017 / 02:32 p.m.

MONTERREY.- En una época donde la conciencia humana cada vez pone más los reflectores sobre la violencia de género, la brecha salarial y la inequidad social que existe entre ambos sexos, millones de mujeres en todo el planeta decidieron ser parte del paro femenino (#womenstrike) en pleno día internacional de la mujer.

Principalmente, ha sido en las ciudades más importantes de Francia, Turquía, India, Argentina, Estados Unidos y Japón donde una gran cantidad de mujeres decidieron ponerle pausa a su vida laboral y a su consumo de productos y servicios para proyectarle a la humanidad qué pasaría si la mitad del planeta decidiera pararse.

El paro internacional ha agarrado una fuerza muy particular en Latinoamérica, cuna de fuertes movimientos feministas en los últimos años, pero cuna también de los reportes más graves de violencia de género en el mundo.

La pregunta ha retumbado al unísono en grandes sectores del mundo: ¿por qué están marchando las mujeres?

Los motivos han sobrado. Según datos de la ONU, las mujeres ganan sólo 77 centavos por cada dólar que un varón percibe en un trabajo del mismo valor, esto sin incluir que en la mayoría de los países los empleos ligados al sector privado y público guardan una preferencia varonil a la hora de contratar o de elegir puestos directivos.

Pero la brecha laboral no es el único problema de género que enfrenta el Siglo XXI.

La violencia hacia la mujer, partiendo desde lo verbal hasta el asesinato, sigue siendo un problema latente en la sociedad.

En hechos recientes, fue apenas en octubre cuando el mundo se indignó ante el caso de Lucía, una menor de 16 años de edad que fue drogada, violada y asesinada por el hecho mismo de ser mujer.

A partir del caso de Lucía, el movimiento “Ni Una Menos” ha retumbado los últimos meses en toda Sudamérica y España, exigiendo a los gobiernos acciones gubernamentales contra la violencia de género.

Un mes después, Turquía publicaba un proyecto de ley el cual contemplaba perdonar la cárcel a un violador si este contraía matrimonio religioso con su víctima.

Tras varios días de manifestaciones y presión social en todo el mundo, el movimiento feminista fue victorioso, y el primer ministro de Turquía retiró su controvertido proyecto de ley.

Son este tipo de triunfos los que han dado pie a que las mujeres sigan alzando la voz por un mundo donde la equidad de género sea tangible, y los que generan que en este día sea razón para recordarlo.

Hay quienes han decidido celebrar la feminidad en el día internacional de la mujer. Sin embargo, hombres y mujeres de todo el mundo sienten que la fecha no es motivo de festejo, sino de protesta; protesta que no debe ser vista como espectador, sino expuesta como voz activa.