22 de agosto de 2014 / 05:37 p.m.

Ciudad del Vaticano.- El enviado del papa Francisco a Irak afirmó que las minorías religiosas atacadas por milicianos islámicos deben ser defendidas y protegidas para que puedan regresar a sus hogares en condiciones de seguridad, reforzando la posición del Vaticano de que en este caso se justifica la fuerza militar.

Francisco dijo que era "lícito" detener una agresión injusta pero que la comunidad internacional —y no un solo país— debía decidir cómo hacerlo.

El cardenal Fernando Filoni fue más allá en una entrevista el viernes con The Associated Press a su regreso del norte de Irak, donde entregó fondos y se reunió con cristianos y yazidis. Dijo que los líderes curdos no necesitan soldados sino armamentos.

"No quieren una guerra", afirmó. "Solo desean defender su tierra".

Filoni dijo que Naciones Unidas y otras organizaciones, junto con los gobiernos iraquí, locales y regionales, deben participar en la intervención, pero no hay dudas de que ésta es necesaria.

"La pregunta es: si hay personas sin armas, si carecen de medios para defenderse por ellos mismos, ¿a quién le corresponde defenderlos?", preguntó. "En mi opinión, esta no es una guerra en la que haya dos bandos que se enfrentan con las mismas capacidades. Aquí se trata de defender a estas personas pobres y sencillas que son incapaces de defenderse por ellas mismas".

La posición del Vaticano es importante porque a menudo se opone a la intervención militar bajo la lógica de su mensaje pacífico en general. No obstante, este caso es distinto porque los cristianos están siendo perseguidos por su fe y comunidades cristianas que han existido en Irak por más de 2.000 años han sido abandonadas a causa de los violentos ataques de los extremistas.

Foto: AP

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