14 de enero de 2014 / 02:26 p.m.

Washington.- El presidente Barack Obama, que en menos de dos semanas pronunciará su discurso anual sobre el Estado de la Nación, incrementó sus gestiones para crear empleo e insistió que, incluso con un Congreso dividido, puede tomar medidas para la gente que se afana en esta incierta recuperación económica.

Como preparación al discurso ante una sesión conjunta del Congreso, Obama quiere demostrar cómo puede impulsar su agenda económica y su capacidad de obtener resultados entre importantes grupos de presión.

Obama se reúne el martes con su gabinete para analizar la forma de ayudar a la clase media. El miércoles acudirá a Carolina del Norte para llamar la atención sobre los pasos de la industria en el sector de la alta tecnología. El jueves invitó a rectores de universidades para analizar la forma de mejorar la preparación de los trabajadores. A fines de mes convocó en la Casa Blanca una reunión de directores generales de la industria a fin de trazar planes sobre la contratación de los desempleados de larga duración.

"El presidente usará todos los medios posibles a fin de crear nuevos empleos y oportunidades para la clase media", escribió el asesor de la Casa Blanca Dan Pfeiffer en un correo electrónico enviado el martes por la mañana a los integrantes de una lista de partidarios que mantiene la mansión presidencial. "Buscará áreas de cooperación bipartidista, pero no esperará a que actúe el Congreso".

El uso de Obama de sus poderes ejecutivos y la presión que puede ejercer con su cargo — la Casa Blanca llama esta táctica su "estrategia de la pluma y el teléfono" — ilustran los medios de que dispone pero destacan también los límites de su capacidad para trabajar con el Congreso.

Solamente mediante una legislación podrá obtener Obama algunos de sus objetivos más buscados en su agenda económica — desde el aumento del salario mínimo a la enseñanza universal pre escolar y la reforma de la ley de inmigración, tres apartados que mencionó en su discurso sobre el Estado de la Nación del 2013 y que volverán a ser esgrimidos este año.

Ello significa que mientras los republicanos no gocen de un espíritu colaborador en el Congreso con sus prioridades legislativas, tendrá que conformarse con soluciones graduales y mucho más delimitadas que no tendrán ni el poder ni la fuerza de una ley.

 AP