24 de septiembre de 2014 / 04:11 p.m.

Nueva York.- El presidente Barack Obama dijo el miércoles que el mundo está en una encrucijada entre la guerra y la paz, y juró encabezar una coalición que desmantelará la 'red de muerte' del grupo Estado Islámico que ha provocado el caos en el Medio Oriente y obligado a Estados Unidos a regresar a la acción armada en la región.

En la inauguración de la Asamblea General de la ONU, Obama dijo que Estados Unidos será un 'socio respetuoso y constructivo' al enfrentar a los milicianos del Estado Islámico con la fuerza. Pero imploró a los países del Medio Oriente que tomen la delantera para enfrentar los problemas que dieron lugar al auge de los extremistas y corten los fondos a los extremistas.

"En última instancia, la tarea de rechazar el sectarismo y el extremismo es una tarea generacional, una tarea para los pueblos del Medio Oriente", dijo Obama. "Ninguna potencia externa puede provocar la transformación de los corazones y las mentes".

Estados Unidos ha ampliado su campaña militar contra el EI con incursiones aéreas en Irak y Siria. Esta semana, una coalición de cinco naciones árabes — Bahréin, Jordania, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Catar— se sumó a los ataques en Siria.

Washington abrió un nuevo frente con ataques aéreos a una célula de al-Qaida que según el Pentágono "se aproxima a la etapa de ejecución" de un ataque directo a Estados Unidos o Europa.

Por otra parte, Obama atacó directamente a Rusia, a la que acusó de enviar armas a los separatistas en Ucrania, negar el acceso al lugar donde cayó un avión civil de pasajeros y enviar fuerzas directamente a su vecino país.

"Esta es una visión del mundo en el cual la fuerza da la razón, un mundo en el que una nación puede modificar las fronteras de otro y no se permite a gente civilizada recuperar los restos de sus seres queridos debido a la verdad que podría salir a la luz", dijo Obama. "Estados Unidos representa algo distinto".

Mientras hablaba Obama, el canciller ruso Serguei Lavrov, en el auditorio, mantenía la vista clavada en sus papeles, sin mirar al presidente en ningún momento.

FOTO: APAP