Reuters 
21 de febrero de 2014 / 06:58 p.m.

Pekin - El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se reunió el viernes con el exiliado líder espiritual tibetano Dalai Lama, en una señal de preocupación por las prácticas de derechos humanos en China realizada pese a las advertencias de Pekín.

La reunión privada pareció durar alrededor de una hora, aunque el Dalai Lama, premio Nobel de la Paz, no fue visto por los fotógrafos de la Casa Blanca mientras entraba o salía de la sede del Gobierno estadounidense.

Se espera que la Casa Blanca divulgue un comunicado sobre la reunión el viernes más tarde.

Esta es la tercera vez que Obama se reúne con el Dalai Lama, al que la Casa Blanca califica como "un religioso de prestigio internacional y un líder cultural". Las reuniones anteriores fueron en febrero del 2010 y julio del 2011.

En lo que pareció ser una pequeña concesión a China, la visita se llevó a cabo en la Sala de Mapas de la Casa Blanca, un lugar históricamente importante pero de menor importancia comparado con la Oficina Oval.

China llama al Dalai Lama un "lobo con piel de cordero" que trata de utilizar métodos violentos para establecer un Tíbet independiente.

El Dalai Lama, que huyó a la India después de un levantamiento fallido en 1959, sostiene que sólo quiere una verdadera autonomía para el Tíbet y niega defender la violencia.

China tomó el control del Tíbet en 1950.

Grupos de derechos humanos dicen que Pekín pisotea los derechos religiosos, culturales y lingüísticos de los tibetanos y hace cumplir sus leyes usando métodos brutales.

Washington reconoce al Tíbet como parte de China y no apoya su independencia, a pesar de que respalda los esfuerzos del Dalai Lama por lograr una mayor autonomía para la región, dijo Caitlin Hayden, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

"Estamos preocupados por las continuas tensiones y el deterioro de la situación de derechos humanos en las zonas tibetanas de China", dijo Hayden dijo antes de la reunión.

La cita se anunció con poco fanfarria la noche antes de que ocurriera, pero provocó una severa reprimenda de la Gobierno chino.

"El acuerdo de Estados Unidos para que su líder se reúna con el Dalai sería una interferencia grosera en los asuntos internos de China y una grave violación de las normas de las relaciones internacionales", dijo la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Hua Chunying, en un comunicado.