24 de mayo de 2014 / 07:34 p.m.

Ginebra.- Los Estados miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptaron hoy un Plan de Acción para reducir la mortalidad de recién nacidos, ya que cada año, tres millones de bebés pierden la vida antes de cumplir un mes de vida.

En la 67 Asamblea Mundial de la Salud, que este sábado concluye, los Estados miembros apoyaron ese plan, que con medidas sencillas, prácticas y efectivas, podrá salvar a recién nacidos en todo el mundo.

Algunas de esas medidas que serán impulsadas a nivel mundial, en especial en países en desarrollo, son resucitar a los bebés que nacen con problemas respiratorios, utilizando si es necesario una mascarilla de oxígeno.

Además de secar bien al recién nacido para evitar hipotermia y envolverlo; tratar que la madre amamante de inmediato y colocar al recién nacido sobre el pecho de su madre para recuperar el calor, acompasar el ritmo cardíaco y estimular la subida de la leche.

Si se implementan estas medidas se podría reducir en un 40 por ciento las muertes de recién nacidos y si a ello se suma un cuidado más intenso a niños prematuros y con trastornos graves se podría salvar al 70 por ciento de los bebés.

Las primeras 24 horas, tras el nacimiento, son las más peligrosas para el bebé y la madre, ya que casi la mitad de las muertes de recién nacidos y madres ocurren en ese período, alertó el organismo de salud.

Un reciente estudio, elaborado por la revista médica The Lancet en colaboración con UNICEF, señaló que casi tres millones de bebés que mueren antes de cumplir su primer mes de vida, podrían salvarse si recibieran la correcta atención en el momento de su nacimiento.

Los recién nacidos fallecen con más asiduidad en lugares pobres y desfavorecidos, representan el 44 por ciento de la mortalidad infantil en niños menores de cinco años, lo que supone una proporción de muertes mayor que la que existía en 1990, destacó el informe.

Si las personas más pobres de los 51 países con mayor mortalidad de recién nacidos recibieran los mismos cuidados que las personas más ricas, se podrían salvar 600 mil vidas, lo que supondría una reducción de la mortalidad de 20 por ciento a nivel mundial, estimó.

Ante esa realidad, el Plan de Acción aprobado este sábado tiene como meta principal lograr que por cada mil nacimientos, sólo tengan lugar 10 decesos de recién nacidos.

 

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