1 de febrero de 2015 / 02:58 p.m.

 

Brandon Browner recibió un anillo de Super Bowl el año pasado, pese a que se encontraba a miles de kilómetros del lugar donde se coronaron los Seahawks de Seattle.

Ahora, el rudo cornerback tiene la oportunidad de ganarse otra sortija, pero en el terreno y enfrentando a sus antiguos compañeros, que el domingo se miden a los Patriots de Nueva Inglaterra.

Browner añoraba este duelo, luego de perderse el Super Bowl del año anterior, debido a una suspensión por consumo de drogas. En marzo, firmó con los Pats.

"Es una locura, hombre", dijo Browner. "Realmente visualicé esto cuando firmé mi contrato: 'ojalá que nos enfrentemos a mis antiguos compañeros', y resultó así exactamente".

Mientras Seattle apabullaba a Denver por 43-8 en Nueva Jersey para ganar el título, Browner estaba frustrado a unos 4.800 kilómetros (3.000 millas), en su casa ubicada en el área Los Ángeles.

Su suspensión por tiempo indefinido le significó ausentarse de los últimos dos partidos de la campaña regular y de tres duelos de postemporada. En marzo, el castigo se redujo a cuatro encuentros más.

Diez días después firmó con los Pats. Tras purgar la suspensión, estuvo inactivo dos compromisos más. Luego, ocupó la posición de cornerback, en el extremo contrario al de Darrelle Revis.

"Tiene todo el mérito por perderse cuatro partidos y volver en perfecta forma", consideró el safety de los Patriots, Devin McCourty. "Ha estado en plenitud desde su regreso".

Browner mide 1,93 metros (seis pies, cuatro pulgadas) y pesa 100 kilogramos (221 libras). Su estilo rudo puede intimidar a los oponentes pero también es posible que afecte a los Patriots. Cometió 13 infracciones en nueve partidos de la campaña regular.

Pese a los castigos, no recula.

"Ha llevado esta defensiva al límite", consideró McCourty.

Ahora tiene la oportunidad de conseguir un segundo cetro de la NFL, ante un equipo por el que, asegura, no siente rencor.

"Fui bendecido y afortunado", dijo Browner, quien cumplió otra suspensión de cuatro partidos en 2012 por infringir la política de la NFL sobre consumo de drogas. "Estuve suspendido el año pasado y aun así me dieron un amigo. El entrenador y el dueño me lo dieron. No tenían que hacerlo".

AGENCIAS