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4 de septiembre de 2015 / 05:03 p.m.

Ciudad de Guatemala.- El ex presidente guatemalteco Otto Pérez Molina se sentó el viernes en el banquillo de los acusados y negó ante el juez pertenecer a "la línea", una red de ex funcionarios y particulares que recibían sobornos de empresarios para ayudarles a evadir impuestos.

Durante la audiencia recordó que en el año 1993 dirigió la operación para detener por primera vez al narcotraficante Joaquín 'El Chapo' Guzmán, quien le ofreció dinero, muy superior al dinero que según la Fiscalía recibió del esquema de corrupción, por su libertad, el cual no aceptó.

"Un punto que quiero mencionar es que en la década de los 90 yo dirigí una operación que permitió capturar al narcotraficante más buscado del mundo, que es el conocido como Chapo Guzmán", en junio de 1993.

La fiscalía pidió al juez el procesamiento judicial del ex mandatario por los delitos asociación ilícita y cohecho pasivo en el caso de defraudación aduanera.

La Comisión Internacional contra la Impunidad de Guatemala (CICIG) se unió a la petición de la fiscalía.

El ex gobernante enfrenta su segundo día de audiencia luego de que el juez Miguel Angel Gálvez le dictó prisión provisional para garantizar que regresara a enfrentar las acusaciones de la fiscalía que lo vinculan a la red de evasión fiscal y corrupción.

Los acusaciones son tres "conocer la organización, colaborar para que la organización funcionara y haber recibido un porcentaje de lo que recibían", dijo el fiscal.

El abogado defensor afirmó que la fiscalía hasta el momento no ha probado que su defendido tenga responsabilidad de nada.

"Me quedé esperando el plato fuerte... de la investigación que están haciendo" dijo.

El abogado arremetió también contra el juez Gálvez: "Usted ya hablaba mal" del ex mandatario.

Según Calderón, en una audiencia previa el juez se refirió a que no entendía porqué un presidente llamaba a una institución autónoma para que se hicieran cambios en el personal, llamada que, según la fiscalía, Pérez Molina hizo con el fin de favorecer las operaciones de la estructura que defraudó al fisco guatemalteco.

La fiscalía trata de sustentar ante el juez que Pérez Molina conocía de las actividades de "la línea". Presentó 77 escuchas telefónicas de más de cinco horas de grabación durante los días, luego presentó documentos encontrados en allanamientos hechos a diversas oficinas de los supuestos integrantes de la red en los cuales se detallaban cómo se repartían los sobornos recibidos.

"Lo primero que quiero negar: no pertenezco a 'la línea''', dijo el exmandatario de 64 años.

"No reconozco sino niego lo que empezó a decir el representante del Ministerio Público" agregó.

"Yo, señor juez, no voy a poner mi dignidad, mi trabajo, ni el esfuerzo que he hecho por Guatemala por 800.000 dólares", afirmó el ex mandatario en alusión a las cifras presentadas por la fiscalía.

Según el fiscal Morales , "la estructura por abajo del 1 y 2 (como se le conocía en la red a Pérez Molina -1- y a la ex vicepresidenta Roxana Baldetti -2-) recibía el 50 por ciento y el 1 y la 2 recibían el otro 50 %" de los sobornos recibidos.

Pérez Molina dijo el viernes a The Associated Press que pasó la noche incómodo y que alcanzó a dormir poco. "Ninguna cárcel es buena", dijo sobre la noche en una prisión civil, ubicada dentro del cuartel militar de Matamoros.

"Espero que el juez me dé una medida sustitutiva", dijo el ex presidente en alusión a una alternativa diferente a la prisión, que según las leyes guatemaltecas, puede ser el pago de fianza o arresto domiciliario, entre otras.

Pérez Molina, quien asiste a la audiencia vestido de traje formal azul, camisa celeste y corbata a rayas, agregó a su defensa al abogado Moises Galindo.

A diferencia de la víspera, la seguridad del ex presidente ya no está a cargo de la Secretaria de Asuntos Administrativos y de Seguridad, sino en manos del Sistema Penitenciario del país.

La fiscalía y la CICIG anunciaron en abril la desarticulación de la presunta organización criminal integrada por funcionarios públicos aduaneros y particulares para evadir impuestos y que estaba s, estaba supuestamente dirigida por Juan Carlos Monzón Rojas, ex secretario privado de la ex vicepresidenta.

Al menos cien personas están siendo investigadas por el caso de "La Línea". Entre ellas está Baldetti, quien tuvo que renunciar a su cargo en mayo y se encuentra detenida preventivamente, acusada de haber recibido al menos 3,7 millones de dólares en sobornos, según la Comisión.

Tras la renuncia de Pérez Molina, el vicepresidente Alejandro Maldonado, de 79 años, fue juramentado el jueves como nuevo mandatario. Exigió que ministros y altos funcionarios presenten sus renuncias para poder formar un gobierno de transición y prometió una administración honesta e incluyente.

Propuso tres candidatos para reemplazarlo como vicepresidente: Raquel Zelaya, presidenta de un observatorio político conservador y firmante de los acuerdos de paz que pusieron fin en 1990 a la guerra civil de Guatemala; Juan Alberto Fuentes Soria, ex rector universitario, y Gabriel Medrano, académico y expresidente de la Corte Suprema.

La lista se enviará el lunes al Congreso.

Maldonado deberá mantenerse en el cargo hasta que el ganador de las elecciones del domingo asuma el poder el 14 de enero de 2016.