15 de febrero de 2015 / 05:16 a.m.

 

En pleno día de San Valentín, los Tuzos rompieron el corazón de los rojinegros. Pachuca se metió al Jalisco para golear al Atlas 3-1 y dejarlo mal parado previo a su debut en la Copa Libertadores de América.

Jürgen Damm fue el hombre clave para los dirigidos por Diego Alonso. El ex jugador de Tecos anotó y fue factor en los otros dos tantos. Su velocidad volvió loca a la defensa atlista, sobre todo a Édgar Castillo, quien fue exhibido por el joven tuzo.

Pensando en el debut en la Copa Libertadores de América, Tomás Boy le dio descanso a Juan Carlos Medina y Aldo Leao, para darle la titularidad a Rodrigo Millar y Alfonso González.

Los Tuzos fueron mandones desde que sonó el silbatazo inicial. El cuadro hidalguense metió a su rival en su terreno. El balón pertenecía a los locales. Jürgen Damm se convirtió en el hombre más peligroso con su velocidad y habilidad.

Tuvieron que pasar cerca de 20 minutos para que los rojinegros jugaran en campo tuzo y dispararan a la portería. Cuando el trámite estaba igualado, apareció Jürgen Damm para mover la balanza a favor de su escuadra.

El atacante hidalguense se internó al área por el corredor derecho a toda velocidad, ni Walter Kannemann lo pudo detener, cerca de la línea de meta envió un servicio peligroso a Germán Cano, pero entre el tumulto terminó siendo Juan Pablo Rodríguez el que mandó el balón a su puerta.

Atlas no lograba digerir la anotación visitante. Balonazos y una gran cantidad de desatenciones fueron la constante. En la última acción previo al descanso Barragán cayó dentro del área en un choque con Mosquera, pero el silbante no lo marcó, provocando los reclamos de futbolistas y aficionados rojinegros.

Para la parte complementaria, el Jefe buscó fortalecer su medio campo con el ingreso de Aldo Leao, pero de inmediato recibieron el segundo gol de la noche. Junior Sornoza, en medio campo, filtró un esférico entre Kannemann y Castillo, nuevamente Damm se impuso a velocidad, se metió al área, se quitó a Vilar con un amague y mandó la pelota a las redes con pierna zurda.

Con más corazón que futbol Atlas se metió nuevamente al partido. Con el equipo ya desbocado al frente, Keno encontró una pelota en los linderos del área, sacó un derechazo potente que se estrelló en el travesaño, pero de atrás apareció el Chino Millar para mandarla al fondo con un cabezazo.

El Jalisco comenzó a hervir. Los corazones rojinegros se aceleraron. Pero apareció otra vez Jürgen Damm para clavarles la última daga y terminar con cualquier aspiración de remontada.

Tras un tiro de esquina a favor de los Zorros, los Tuzos comandaron un contragolpe, Damm le robó el esférico al Gringo Castillo pasado el medio campo, aceleró completamente solo y frente a Vilar, simplemente sirvió al centro para que Hirving Lozano, sin marca, moviera las redes con pierna zurda.

Rigoberto Juárez