31 de octubre de 2014 / 06:06 p.m.

EU.- La enfermera Kaci Hickox, quien insiste en que está perfectamente sana, desafió el jueves una vez más la cuarentena estatal por ébola al dar un paseo en bicicleta con su novio, y las autoridades de salud de Maine batallaban para alcanzar un acuerdo que limite su contacto con otras personas.

Hickox, de 33 años, salió de su casa en el remoto extremo norte de Maine por segundo día consecutivo, con lo que prácticamente retaba a las autoridades a cumplir con su amenaza de ir a la corte para confinarla en contra de su voluntad. El miércoles por la noche, salió para dar una conferencia de prensa improvisada e incluso estrechó una mano que un reportero le tendió.

Al anochecer el jueves, no estaba claro si el estado había acudido a los tribunales o si había habido algún progreso para poner fin a la disputa que se ha convertido en el choque que ha captado más la atención en el país entre las libertades personales y el miedo al ébola. La oficina del gobernador y los abogados de Hickox no hicieron comentarios.

Hickox, que regresó a Estados Unidos la semana pasada después de atender a víctimas de ébola en África occidental como voluntaria de Médicos Sin Fronteras, ha estado bajo lo que Maine califica como una cuarentena voluntaria en su casa en este poblado de 4.300 personas.

Ella se ha rebelado contra las restricciones, diciendo que se están violando sus derechos y que no representa una amenaza para los demás porque no tiene síntomas. Dio negativo el pasado fin de semana por ébola, aunque pueden pasar días antes de que el virus llegue a niveles detectables.

Sus 21 días de cuarentena —el período de incubación del virus del ébola— deben finalizar el 10 de noviembre.

El gobernador Paul LePage dijo que los abogados del estado y los abogados de Hickox habían analizado una cuarentena a escala reducida que habría permitido que salga a dar caminatas, a correr y a montar en bicicleta, al tiempo que le impediría aventurarse en lugares públicos atestados o acercarse a menos de 90 centímetros (3 pies) de los demás.

Sin embargo, LePage dijo hacia el mediodía que las horas de negociaciones habían sido estériles, y que él estaba dispuesto a utilizar todo el peso de su autoridad para proteger a los ciudadanos.

"Yo estaba listo y dispuesto —y sigo listo y dispuesto— a hacer frente razonablemente a las necesidades de los trabajadores de la salud que cumplen directrices para asegurar que la salud pública esté protegida", dijo.

Hickox llamó la atención de los medios cuando regresó de Sierra Leona y fue objeto de una cuarentena obligatoria en Nueva Jersey. Después de un alboroto, fue puesta en libertad y viajó cerca de 1.000 kilómetros (600 millas) hasta el pequeño poblado fronterizo con Canadá en el que vive con su novio.

Ella dijo que está siguiendo la recomendación de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de vigilar a diario si tiene fiebre u otros síntomas del ébola.

Una patrulla de la policía estatal sin insignias siguió a Hickox en su paseo matutino en bicicleta de una hora por los senderos cerca de su casa, pero la policía no pudo tomar medidas para detenerla sin una orden judicial firmada por un juez.

"Realmente espero que podamos resolver las cosas de forma amistosa y seguir negociando", dijo la enfermera.

Su novio, Ted Wilbur, se reunió con periodistas el jueves por la noche para decirles que ella se había quedado adentro.

Al abordar el tema del paseo en bicicleta, Wilbur dijo que anduvieron a propósito fuera de la ciudad para evitar entrar en contacto con la gente.

"No estamos tratando de romper ningún límite aquí. También somos miembros de esta comunidad, y queremos que la gente se sienta cómoda", dijo.

La ley de Maine permite a un juez confinar a alguien si los funcionarios de salud demuestran "una amenaza para la salud pública clara e inmediata".

FOTO Y TEXTO: AP