AP
27 de enero de 2017 / 10:46 a.m.

WASHINGTON. — El presidente Donald Trump prometió que México pagaría el largo muro en la frontera común y su gobierno finalmente presentó una idea de cómo sería: un impuesto de 20 por ciento a los productos importados.

La nueva medida esbozada el jueves podría formar parte de un paquete de reforma fiscal integral que delinearán Trump y el Congreso, dijo la Casa Blanca, pero existe una enorme ambigüedad en torno a esa propuesta. Los funcionarios de la residencia presidencial aclararon posteriormente que el impuesto es tan solo una de las opciones con las que Trump podría financiar el proyecto.

Hay muchas respuestas pendientes. ¿Sería México el que cubriría la cuenta o los consumidores estadounidenses? ¿Qué productos subirían de precio? ¿Es legal?

Estos son algunos de los detalles que falta definir de la propuesta de Trump:

¿ES UN IMPUESTO, UN ARANCEL O ALGUNA OTRA COSA?

No está claro. 

La Casa Blanca dijo que la reforma fiscal del Congreso colocaría un impuesto del 20 por ciento en las importaciones de cualquier país que goce de un superávit comercial con Estados Unidos. En otras palabras, las naciones que le venden más artículos y servicios al país de los que le adquieren. La idea es equilibrar el terreno en favor de las compañías estadounidenses al desalentar a los habitantes de importar.

La idea parece sobreponerse a un plan que los republicanos en la Cámara de Representantes están apoyando, llamado "ajuste fronterizo". Bajo ese proyecto, Estados Unidos se abstendría de gravar las exportaciones de las compañías estadounidenses, pero sí colocaría impuestos a las importaciones.

Se pronostica que los nuevos ingresos superarían el billón de dólares durante una década. Se había previsto que el dinero fuera una compensación a la disminución de las tasas del impuesto sobre la renta a las corporaciones estadounidenses, aunque los republicanos en la Cámara de Representantes afirman que esos fondos también podrían pagar el muro.

Sin embargo, Trump dijo recientemente que no le gusta la idea del "ajuste fronterizo".

¿QUÉ SIGNIFICA ESTO PARA LOS ESTADOUNIDENSES?

Los productos mexicanos se volverían más costosos.

Eso significa que el tequila subiría de precio, al igual que otras cosas que los estadounidenses necesitan: autos, anteojos y muchos alimentos básicos.

¿Un Toyota Camry? Alrededor de mil dólares adicionales, según Jim Lentz, director general de Toyota Norteamérica, quien resaltó que la cuarta parte de los componentes del auto son de importación.

Los exportadores estadounidenses respaldan el plan de la Cámara de Representantes, ya que reduciría los impuestos que pagan.

Aquí está la otra cara de la moneda: Los importadores, incluidas las grandes cadenas minoristas y las empresas de electrodomésticos, afirman que un mayor precio en los productos mexicanos podría perjudicar sus ventas. Y eso se traduce en empleos estadounidenses.

Cadenas minoristas como Wal-Mart también podrían enfrentar mayores cargas fiscales.

¿EN VERDAD MÉXICO ESTARÍA PAGANDO?

No del todo.

Estados Unidos podría recuperar algunos de los costos del muro al cambiar las políticas fiscales y comerciales con México, pero el dinero no necesariamente vendría de los contribuyentes mexicanos ni de su gobierno.

Aunque en un principio el impuesto recaería en las compañías que exportan desde México, probablemente los costos serían trasladados a los consumidores. Eso les deja a los estadounidenses el pago de gran parte de la cuenta.

Trump ha dicho que no le molesta un "reembolso" posterior, porque quiere iniciar inmediatamente la construcción del muro.

¿PODRÍA RECAUDAR DINERO SUFICIENTE PARA PAGAR EL MURO?

Probablemente.

Varios estimados colocan el valor de esa barda en aproximadamente 15 mil millones de dólares.

Con su plan, los republicanos en la Cámara de Representantes esperan recaudar mucho más de esa cantidad en el primer año de su aplicación. Afirman que eso cubriría fácilmente los costos del muro.

¿ES LEGAL?

Está por verse.

Estados Unidos tiene una serie de obligaciones bajo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y en la Organización Mundial de Comercio. Y es muy posible que México desafíe cualquier nuevo impuesto que perjudique su economía.

Trump ha dicho que planea renegociar el TLCAN. Sin embargo, México no tiene ninguna obligación de suavizar las condiciones del acuerdo.

Otros países también podrían objetar en caso de que sus productos y servicios se vean afectados.

Mark Zandi, economista en jefe para Moody's Analytics, dijo que el ajuste fronterizo es básicamente un arancel que la OMC rechazaría en caso de que perjudique a México.

¿DE QUÉ MANERA AFECTARÍA ESTO A LA ECONOMÍA?

Es un tema muy debatible.

La Casa Blanca dijo que su plan aumentaría los salarios en Estados Unidos, beneficiaría a comercios y consumidores estadounidenses y generaría "enormes beneficios económicos". Con tantos componentes del plan aún por definirse, es imposible respaldar dichas afirmaciones.

Cualquier turbulencia en la relación comercial entre Estados Unidos y México podría tener consecuencias en todo el mundo.

México es el segundo mayor exportador hacia Estados Unidos después de China. Los estadounidenses importaron cerca de 271 mil millones de dólares en artículos desde México durante los primeros 11 meses de 2016, de acuerdo con el Departamento de Comercio y tienen un déficit comercial de casi 60 mil millones de dólares con ese país.

¿A LOS REPUBLICANOS LES GUSTA EL PLAN DE TRUMP?

No a todos.

El representante Justin Amash de Michigan dijo en Twitter que sería un "impuesto a los estadounidenses para que paguen el muro". El senador de Carolina del Sur, Lindsey Graham, dijo que estaba "mucho sad" (triste) y que "cualquier propuesta política que eleve el precio de la Corona, el tequila o las margaritas es una muy mala idea".

Incluso el nominado de Trump como secretario de Comercio, Wilbur Ross, descartó la idea del uso de aranceles como una estratagema comercial.

Tradicionalmente los republicanos se han proyectado a sí mismos como el partido del libre comercio.

¿DE QUÉ OTRA FORMA PODRÍA TRUMP OBLIGAR A MÉXICO A PAGAR EL MURO?

Durante su campaña, Trump presentó varias posibilidades sin comprometerse con alguna en particular.

Propuso cambiar una regla existente bajo la ley antiterrorista Patriot Act para bloquear cerca de 25 mil millones de dólares en remesas que envían anualmente a casa los mexicanos que viven en Estados Unidos. Dijo que se rehusaría a liberar el dinero hasta que México acceda a pagarle a Estados Unidos entre 5 mil y 10 mil millones de dólares.

Quienes se oponen a esa medida señalan que los mexicanos en Estados Unidos posiblemente encontrarían otra manera de enviar el dinero de regreso a casa. Podrían llevar efectivo con ellos en sus viajes, transferir los fondos a un banco no mexicano o utilizar transferencias que no sean registradas en los libros contables y que son difíciles de detectar y castigar.

Trump también propuso aumentar el costo de la visa para los mexicanos como una manera de obtener el dinero, o la cancelación de visas empresariales y de turismo a los mexicanos hasta que su país pague por el muro.