19 de julio de 2013 / 01:21 p.m.

Ciudad de México • El PAN comenzó la batalla por el petróleo al anunciar su reforma energética "de fondo", que modifica los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución para generar, entre otras cosas, 100 mil empleos "bien remunerados" por año y abrir a la iniciativa privada todos los sectores de Pemex.

En conferencia de prensa, el líder nacional de ese partido, Gustavo Madero, acompañado de los coordinadores parlamentarios en el Congreso de la Unión, el senador Jorge Luis Preciado y el diputado Luis Alberto Villarreal, rechazó que su propuesta sea privatizadora, pues no permitirán “la venta ni de un tornillo de Petróleos Mexicanos (Pemex)".

Informó que la iniciativa será presentada el próximo 31 de julio en la Comisión Permanente, al tiempo que aseguró que con el PRI "le da aritmética" para aprobarla, pero no descartó buscar consensos con el PRD.

Madero consideró que el actual modelo de industria petrolera está agotado, “es inservible e insostenible, por lo que necesita ser reformado a fondo para que vuelva a ser productivo”.Aseveró que la propuesta del PAN cumple con los compromisos signados en la materia en el Pacto por México, que prevé crecimiento económico, competitividad, generación de empleos e independencia financiera.

"Es apertura, no privatización. No vamos a vender ni un tornillo de Pemex ni una refinería ni un pozo. Todos esos siguen siendo propiedad pública a través de la paraestatal, pero se están abriendo otros esquemas de participación vía concesiones público-privadas y privadas", refirió.

El dirigente panista aseguró que de aprobarse esta reforma en el periodo ordinario de sesiones de septiembre a diciembre, su impacto sería diferido, pues se tardaría entre cinco y diez años.

Ricardo Anaya, vicecoordinador del PAN en la Cámara de Diputados, dio a conocer el diagnóstico actual en la materia.

Detalló que el agotamiento del yacimiento de Cantarel demanda al Estado el desarrollo de nuevas fuentes de energía con mayor riesgo, como son aguas profundas, shale oil o yacimientos no fracturados.

Lo anterior, dijo, requiere una inversión de al menos 50 mil millones de dólares, lo cual excede con mucho la capacidad de inversión del gobierno federal.

Otro factor de la podredumbre nacional en el tema es que México no produce suficiente gas natural ni cuenta con la infraestructura para distribuirlo, agregó.

A lo anterior el PAN sumó el crecimiento en el número de vehículos y la baja eficiencia de las refinerías, lo que lleva al país a importar la mitad de la gasolina.

"Esta situación no cambiará de manera significativa, aun suponiendo la entrada en operación de la refinería de Tula, Hidalgo", advirtió.

Con la reforma el PAN contempla una inversión de capital de 20 a 30 mil millones de dólares, un crecimiento adicional de uno a dos por ciento del Producto Interno Bruto, la generación de al menos 100 mil empleos por año y una reducción del costo de la energía eléctrica hasta de 40 por ciento.

El diputado Villarreal manifestó que el PAN no tiene miedo a decir que sí a la transformación del sector energético, a la asociación público-privada para invertir más e incrementar la renta petrolera, a romper paradigmas y quitar lastres a Pemex.

El senador Preciado manifestó que la intención es que haya una empresa de los mexicanos que compita en áreas de exploración, explotación y transformación, así como en petroquímica básica.

Los antecedentes

El primer intento de reforma energética lo hizo en 1999 el entonces presidente Ernesto Zedillo, quien envió al Senado una iniciativa de reforma a los artículos 27 y 28 de la Constitución.

Su propósito era abrir espacios a la iniciativa privada en el sector eléctrico y ampliar la participación en la explotación y procesamiento.

de hidrocarburos. La propuesta fue rechazada por PAN y PRD, por lo que el gobierno no presentó el complemento de su reforma.

El panista Vicente Fox envió al Congreso una propuesta de reforma energética, también enfocada exclusivamente al sector eléctrico, mediante la apertura a la iniciativa privada pero sin desaparecer la Comisión Federal de Electricidad.

Consiguió el apoyo del grupo parlamentario del PRI, pero un sector de este partido se alió al PRD para cerrar el paso a la reforma.

En 2008, Felipe Calderón intentó impulsar una reforma energética integral, pero solo logró que el Congreso aprobara, en medio de bloqueos callejeros de seguidores de Andrés Manuel López Obrador, una reforma petrolera light, cuyos beneficios son hasta la fecha casi imperceptibles, a juicio de expertos.

ISRAEL NAVARRO