MILENIO DIGITAL
20 de septiembre de 2016 / 10:52 p.m.

CIUDAD DE MÉXICO.- El papa Francisco reprobó y condenó el asesinato de los sacerdotes Alejo Nabor Jiménez Juárez y José Alfredo Suárez de la Cruz, de la parroquia de Nuestra Señora de Fátima ocurrido este lunes en Poza Rica, Veracruz, asegurando que fueron “víctimas de una inexcusable violencia”.

En un mensaje enviado al obispo Trinidad Zapata, de la comunidad de Papantla y firmado por el secretario de Estado cardenal Pietro Parolín, el Pontífice expresó sus condolencias a familiares, amigos así como al clero de las comunidades religiosas y fieles de la diócesis.

Dijo también estar “profundamente apenado al recibir la triste noticia del asesinato de los reverendos”.

Condenó de manera “firme todo atentado a la vida y dignidad de las personas”.

Hizo un llamado al clero y los agentes pastorales de la Iglesia a “continuar con energía su misión eclesial a pesar de los obstáculos, siguiendo el ejemplo de Jesús el buen pastor”.

La Conferencia del Episcopado Mexicano manifestó su "indignación ante la violencia ejercida" contra los sacerdotes asesinados, por lo que demandó a las autoridades estatales "el esclarecimiento de los hechos" y "la aplicación de la justicia contra los responsables".

Los sacerdotes fueron secuestrados el por sujetos desconocidos, quienes irrumpieron la noche del domingo en la iglesia de Nuestra Señora de Fátima, en la ciudad de Poza Rica, Veracruz, según informó el vicario de la diócesis de Papantla, José Alberto Guerrero.

Horas más tarde los cuerpos de los sacerdotes fueron encontrados en terrenos de esa ciudad los cuales presentaban marcas de tortura. Una tercera persona secuestrada, el sacristán de la parroquia, fue liberado en la carretera que va de Papantla a Poza Rica.

Hasta ahora, la Fiscalía de Veracruz ha identificado a un probable responsable de los hechos.