24 de junio de 2014 / 11:20 p.m.

Los Ángeles.- Durante su visita el pasado 21 de junio a la región de Calabria, bastión de la mafia italiana, el papa Francisco hizo parar su escolta para dar la bendición a una joven discapacitada.

La ruta que iba a seguir el jefe de la Iglesia católica por el sur de Italia no era un secreto y los calabreses salieron a los bordes de la carretera para ver la comitiva papal y saludar al pontífice.

En su viaje de retorno desde Cassano allo Jonio, donde el papa pronunció un emocional discurso contra la mafia, vio en la carretera a un grupo de vecinos que sostenían pancartas con las frases "Por favor, papa, pare aquí para ver a un ángel que le está esperando" y "Por favor, venga y bendiga a la pequeña Roberta". Por gran sorpresa de los lugareños, Francisco hizo parar su coche oficial y bajó para saludarles. Dio la bendición a la joven que esperaba en una camilla y a los vecinos, quienes le rodearon de inmediato. Según explica la familia de Roberta, la joven sufre un grave trastorno respiratorio y no puede alejarse de su casa, donde vive conectada a los dispositivos que le dan respiración.

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