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26 de julio de 2016 / 08:54 a.m.

CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco condenó hoy de la forma “más radical” y con “horror” el ataque de dos hombres en una iglesia católica del norte de Francia, que dejó esta mañana un sacerdote muerto y varios fieles heridos.

“El Papa ha sido informado y participa del dolor por esta violencia absurda, con la condena más radical de toda forma de odio y la oración por las personas golpeadas”, dijo el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi.

El sacerdote jesuita calificó de una “noticia horrible” la incursión en un templo de Saint-Etienne-du-Rouvray, poblado de alrededor de 25 mil habitantes de la región de Normandía, que terminó con el abatimiento de los atacantes.

Agregó que esos acontecimientos “desgraciadamente” se suman a una serie de actos violentos que en estos días “nos han sacudido, creando inmenso dolor y preocupación”.

“Estamos particularmente conmovidos porque esta violencia horrible ocurrió en una iglesia, un lugar sagrado en el cual se anuncia el amor de Dios, con el bárbaro asesinato de un sacerdote y el involucramiento de los fieles”, señaló.

“Seguimos la situación y esperamos ulteriores informaciones para comprender mejor lo ocurrido. Estamos cerca de la Iglesia en Francia, de la Arquidiócesis de Rouen, de la comunidad golpeada y del pueblo francés”, apuntó.

Al mismo tiempo el Vaticano difundió una nota de Dominique Lebrun, arzobispo de Rouen (que corresponde al lugar atacado) quien se encontraba en Polonia para participar de la Jornada Mundial de la Juventud de esta semana, pero que emprendió inmediatamente el regreso.

En el texto reveló que el sacerdote asesinado era Jacques Hamel, de 84 años, mientras otras tres personas resultaron heridas de gravedad.
Informó que el vicario general de su arquidiócesis, Philippe Maheut, se trasladó al templo atacado desde los primeros momentos y anticipó que él mismo llegará esta tarde, para atender a una comunidad que se encuentra “bajo shock”.

“La Iglesia católica sólo puede tomar las armas de la oración y la fraternidad entre los hombres. Dejo aquí (en Polonia) a centenas de jóvenes que son el verdadero futuro de la humanidad. Les pido no bajar los brazos ante las violencia y convertirse en apóstoles de la civilización del amor”, precisó.