AP
14 de octubre de 2015 / 10:49 a.m.

Roma.- El papa Francisco pidió perdón este miércoles por los últimos escándalos que han golpeado a Roma y el Vaticano, mostrando una vez más que no le preocupa crear polémica si es por el bien de sus fieles.

El Pontífice no citó casos concretos en su inesperada disculpa al comienzo de su audiencia pública semanal, que al final recibió discretos aplausos. En la última semana se han producido varios sobresaltos que afectaron de un modo u otro a la Iglesia y que acapararon titulares en los medios de comunicación.

Antes de una gran cumbre de Francisco sobre la familia, un monseñor del Vaticano dijo ser homosexual y, acompañado por su novio, denunció la homofobia del Vaticano. Fue despedido de forma sumaria de su puesto en la oficina de doctrina.

Unos días más tarde, el alcalde de Roma dimitió en medio de un escándalo por su gestión. Pero a la dimisión del regidor Ignazio Marino le siguieron críticas generalizadas dentro de la Iglesia que apuntaban que la ciudad está mal preparada para atender a los millones de peregrinos que se espera acudan al Año Santo de la Misericordia convocado por Francisco, que comienza en diciembre. El propio papa, en un gesto poco habitual, dijo durante el viaje de Estados Unidos a Roma que el alcalde no había sido invitado a su última misa en Filadelfia.

Y más tarde una misiva filtrada reveló la gran preocupación de una docena de cardenales sobre la forma en que gestiona Francisco el próximo sínodo y advirtió que si la iglesia se compromete en sus enseñanzas sobre el matrimonio podría seguir el camino de las "golpeadas" iglesias protestantes.

"Antes de comenzar la catequesis, en nombre de la Iglesia quiero pedir perdón por los escándalos que han golpeado recientemente Roma y el Vaticano. Pido perdón", dijo Francisco ante miles de personas reunidas en la plaza de San Pedro.

"Jesús es realista y dice que es inevitable que sucedan los escándalos, pero ¡ay del hombre que causa este tipo de escándalos!", agregó.

El portavoz del Vaticano no respondió de inmediato a una petición para aclarar el significado de las palabras del papa.

Durante la audiencia, el pontífice dio la bienvenida a algunos de los 33 mineros chilenos que en 2010 sobrevivieron 69 días sepultados tras el colapso del pozo en el que trabajaban.