notimex
22 de julio de 2016 / 04:00 p.m.

Ciudad del Vaticano.- El Papa instó hoy con fuerza a evitar que los monasterios de clausura recluten candidatas en otros países sólo para la supervivencia de las propias comunidades, en una advertencia que un cercano colaborador suyo ilustró con una peculiar frase: “Francisco no quiere la trata de novicias”.

Esa recomendación del líder católico es parte de una constitución apostólica de título "La búsqueda del rostro de Dios", un texto de 38 páginas sobre la vida religiosa contemplativa y que fue publicado este viernes por la Santa Sede.

Entre otras cosas, el pontífice está preocupado por el fenómeno de reclutamiento apresurado de candidatas a monjas sobre todo fuera de Europa, principalmente en países pobres asiáticos, africanos y algunos de América Latina.

Muchas de estas mujeres de escasos recursos pueden ver en la vida religiosa una salida a su situación económica. Por eso Jorge Mario Bergoglio urgió a los conventos a prestar “mucha atención al discernimiento vocacional y espiritual, sin dejarse llevar por la tentación del número y de la eficiencia”.

Además recomendó un “acompañamiento personalizado de las candidatas” y promover “itinerarios formativos aptos para ellas”.

“Esta es una preocupación que el Papa Francisco manifestó públicamente, también con expresiones que son muy plásticas y que puede entender cualquiera. Dijo que se tenga atención a la ‘trata de novicias' y también habló de ‘inseminación artificial', él lo dijo”, explicó José Rodríguez Carballo.

Durante una conferencia de prensa, el responsable para la vida religiosa del Vaticano precisó que esta recomendación no quiere decir cerrar la puerta por completo a las vocaciones intercontinentales, pero sí consiste en un llamado de atención.

“Cuando un monasterio llama vocaciones de otros continentes tiene que preguntarse primero: ¿por qué llamo hermanas de otros países? Si es para mantener los números, esta no es una justificación evangélica”, indicó.

“Cuando una hermana viaja desde otro país debe preguntarse: ¿por qué voy? Estas dos preguntas aclararían muchas cosas, y a veces no se hacen. Todo esto viene a llamar la atención de los monasterios al discernimiento, para evitar situaciones que después no se pueden justificar”, añadió.

Este problema surge, sobre todo, por la crisis de vocaciones que muchas instituciones católicas han debido afrontar en los últimos años.

Según cifras oficiales, las monjas contemplativas en el mundo sumaban poco más de 55 mil en el año 2000 y actualmente alcanzan las 44 mil. El descenso más pronunciado se registró en Europa, donde aún se concentra casi la mitad de todas las religiosas de clausura del mundo.