VÍCTOR HUGO MICHEL | MILENIO 
23 de abril de 2015 / 05:38 p.m.

Putrajaya, Malasia.- La Corte Federal de Malasia ratificó cerca de la medianoche de forma unánime la pena de muerte contra los hermanos José Regino, Luis y Simón González Villarreal por el delito de narcotráfico.

El fallo da por cerrado un proceso judicial que se inició en 2008, con su detención en una fábrica de metanfetaminas en Johor Bahru.

El panel que votó el caso de los mexicanos fue presidido por Zulkefli bin Ahmad Makinudin y le acompañan Hakim Besar Malaya, Datuk Seri Panglima, Abdull Hamid Bin Embong, Ahmad Bin Haji Maarop y Hasan Bin Lah.

La decisión de la Corte abre ahora la vía a la ejecución de los tres mexicanos por medio de la horca. Agotadas todas las instancias, ya solo les queda pedir clemencia al sultán de Johor Bahru.

En la sala, integrantes de la familia de los sinaloenses, que viajaron desde México para apoyarlos, se mostraban afligidos. Tras despedirse de su hermana Alejandrina, José Regino, Luis y Simón fueron sacados por agentes de la Real Policía de Malasia para regresar a sus celdas en la prisión de Bentong, donde estarán sometidos a custodia permanente para evitar su suicidio de cara a su eventual ejecución, para la cual no hay fecha asignada.

A diferencia de audiencias anteriores, en esta ocasión estuvo presente el nuevo embajador de México en Malasia, Carlos Félix, especialista en el tema de pena de muerte y quien hasta el año pasado encabezaba el consulado en San Francisco.

Una vez que todas sus apelaciones han sido rechazadas, los tres sinaloenses ya no cuentan con recursos legales para evitar ir al patíbulo y ahora están a la merced de que el sultán de Johor les conceda clemencia para evitar su muerte, que un escenario poco probable.

A diferencia del sistema judicial estadunidense, la fecha de su ejecución se mantendrá en secreto hasta el día previo, cuando su familia será informada.

Se espera que la embajada de México en Malasia y la Secretaría de Relaciones Exteriores emitan un comunicado para fijar su postura en torno al fallo judicial.

Los cinco magistrados de la primera sala de la Corte Federal —-equivalente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación—-escucharon los argumentos de la defensa en torno a las distintas "deficiencias técnicas" que rodearon el proceso de principio a fin.

En particular, la desaparición de varios kilogramos de las metanfetaminas que le fueron decomisadas a los tres mexicanos durante una redada en un narcolaboratorio, en marzo de 2008, y que fueron extraídas semanas después de una comisaría por un comando.

"Mis loores, no se perdió todo, pero sí lo suficiente como para cuestionar toda la logística de la cadena de custodia de evidencias", dijo el abogado de los mexicanos, Kitson Foong, quien presentó, de nueva cuenta, los que a su juicio representan discrepancias que tendrían que invalidar el proceso judicial y, por ende, la sentencia de muerte.

Todo puede resumirse, dijo, en que las drogas desaparecieron y cuando la policía analizó el resto de las evidencias, y en que "16 de 22 objetos cambiaron de forma, peso, color y consistencia". Se refería a varias cubetas con químicos diversos, cuyo contenido no cuadraba entre distintos reportes policiacos.

El magistrado Zulkefli atajó el argumento de Foong con la siguiente pregunta: "lo que se quiere decir es que aun cuando se hayan manipulado las evidencias, ¿(el Estado) sostiene que no hubo ruptura en la cadena de custodia?"

La representación de la Fiscalía, a cargo de Mangaiarkarasi Krishen, respondió, tajante: "¡no!"

La audiencia arrancó hacia las 9:30 horas, tiempo local, y hacia las 12:30 aún continuaba, con la fiscalía presentando sus propios argumentos sobre por qué el Estado actuó de forma adecuada en la preparación del caso en contra de los hermanos González Villarreal y otras dos personas detenidas en 2008, Lee Boon Siah y Lim Hung Wah.

En especial se llamó la atención a la "poco creíble" versión de que tres mexicanos habrían venido al otro lado del mundo a trabajar como limpiadores, como sostienen los acusados.

"Había rastros de metanfetaminas en sus ropas", dijo la fiscal Krishen. "No había trabajadores en esa fábrica. Estaba cerrado. ¿No es muy raro que solo hubiera limpiadores y no obreros?"

Poco antes del intercambio judicial, de buen ánimo, los González Villarreal arribaron a la corte hacia las 9:00. Les esperaban Alejandrina, su hermana y Consuelo, esposa de Luis.

Aunque en un principio se estimó que la audiencia sería corta, el debate jurídico se extendió por más de tres horas.