AP
30 de abril de 2015 / 07:15 p.m.

Nepal.- El rescate de dos jóvenes en la capital de Nepal encendió una chispa de esperanza el jueves en un país devastado por un terremoto que ha dejado seis mil 130 muertos y más de 13 mil heridos.

Un adolescente de 15 años, identificado por la policía como Pempa Tamang, y una joven veinteañera, Krishna Devi Khadka, fueron rescatados en dos sitios distintos bajo los escombros.

Una multitud estalló en vítores cuando Tamang fue sacado de entre los restos, cubierto de polvo, y trasladado en una camilla. Había estado atrapado entre dos plantas de un edificio de siete pisos que se derrumbó en Katmandú.

Rescatistas nepalíes, apoyados por un equipo estadounidense de respuesta a desastres, trabajaron durante horas para liberarlo. L.B. Basnet, el policía que se arrastró por un hueco entre los escombros para llegar a Tamang, dijo que el joven respondía sorprendentemente bien.

"Me dio las gracias cuando me acerqué a él", contó. "Me dijo su nombre, su dirección y yo le di algo de agua. Le aseguré que estábamos cerca de él".Cuando salió a la superficie, con el rostro cubierto de polvo, el personal médico lo atendió. El joven parecía aturdido, y parpadeó al verse bajo la luz del sol mientras los operarios se daban prisa para sacarlo del lugar.

El jueves al anochecer, la policía en Katmandú dijo que Khadka fue rescatada. Había quedado atrapada entre los escombros en un área cerca de la principal terminal de autobuses de la capital donde abundan los hoteles, dijo un policía que habló con la condición del anonimato por no estar autorizado a informar a la prensa.

"La vida se ha convertido en una lucha por sobrevivir. Esto nos dan esperanza", dijo Hans Raj Joshi, quien fue testigo del rescate de Tamang. "Pensamos que sólo estaban sacando muertos, pero aunque es difícil de creer, aún hay personas vivas entre los escombros".

Cuando Tamang salió de entre los escombros, trabajadores de rescate le colocaron una sonda en el brazo, la colocaron en una camilla amarilla y la llevaron sobre sus hombros como si se tratase de un rey recién coronado.

Rescate en Nepal

La tarea de rescate de Tamang tomó varias horas. Integrantes de la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos llevó equipo para ayudar y colocó una cámara giratoria sobre un poste para introducirla en el agujero donde se encontraba la víctima, dijo Andrew Olvera, uno de los integrantes de la tripulación.

Al observar un par de pisos de cemento destruidos que pendían precariamente como cortinas al lado del edificio derrumbado, Olvera dijo que la operación era peligrosa. Pero "hay que comparar el riesgo con la ganancia. Para salvar una vida humana se puede arriesgar cualquier cosa".

Los dos rescates ofrecieron un respiro en otro día lluvioso y frío en Katmandú, donde muchos residentes siguen alterados por las réplicas que han remecido la ciudad desde el gran terremoto de magnitud de 7,8 que golpeó la nación el sábado.

Científicos indios han registrado más de 70 réplicas con una magnitud superior a 3,2 en la región del Himalaya durante los cinco últimos días, según J.L. Gautam, director de sismología en el Departamento de Meteorología de Nueva Delhi. Acotó que la más intensa, de 6,9, se produjo el domingo.

Cinco días después del temblor, el número de tiendas de campaña en la capital ha disminuido, a medida que la lluvia caída durante la noche animaba a muchos a regresar a sus casas, aunque quedaran dañadas por el sismo. Las calles de la capital estaban resbaladizas por la lluvia el jueves por la mañana, y sus baches llenos de agua.

Con todo, la vida en la capital va regresando poco a poco a la rutina previa al terremoto. Las pequeñas tiendas de golosinas estaban abiertas. En una tienda de objetos de cuero, un hombre limpiaba el polvo de una chaqueta en exposición. Un vendedor de alfombras desplegaba el género bajo un toldo en una tienda de artesanía. Extranjeros hacían fila en un establecimiento de celulares.

"Estamos volviendo a la normalidad, pero seguimos sintiendo las réplicas. No se siente seguro", dijo Prabhu Dutta, un banquero de 27 años de Katmandú. Dijo que durante la mañana había notado cuatro pequeños temblores, incluyendo uno que hizo vibrar las puertas de vidrio de una estantería de su habitación — "Mi despertador de la mañana", dijo.

Dutta ha estado durmiendo en su casa, que tiene algunas brechas en la pared, las dos últimas noches, pero las docenas de pequeñas replicas que ha sentido desde el gran temblor del sábado lo intranquilizan. "Estoy preocupado por saber continuarán durante mucho tiempo o si se calmarán".

Gautam, del centro meteorológico indio, dijo que las réplicas podrían continuar durante un periodo largo.

"Podemos esperar réplicas en las próximas semanas, meses o incluso años", agregó. "Estas replicas son bastante normales tras un terremoto tan potente".

Sin embargo, los sismólogos no pueden predecir cuándo ocurrirá el "siguiente gran temblor", apuntó. 

Dutta señaló que algunos están regresando a sus puestos de trabajo, incluyendo en su banco, "pero no podemos concentrarnos. Deambulamos por la oficina. Solo tenemos un tema de conversación: el terremoto".

Muchos en Katmandú viajan hacia el campo por temor a otro gran sismo, apuntó. "Tienen miedo; todo el mundo tiene miedo porque los temblores no han parado completamente".

El miércoles, los helicópteros llevaron por fin alimentos, refugios temporales y ayuda a localidades al noroeste de la capital, en el montañoso distrito de Gorkha, cerca del epicentro. Grupos enteros de viviendas quedaron reducidos a montones de piedras y maderas astilladas. Las mujeres recibieron la ayuda repitiendo lamentos de "¡Tenemos hambre!".

Mientras, al menos 210 senderistas extranjeros y residentes varados en la zona de Langtang, al norte de Katmandú, han sido rescatados, dijo el funcionario del gobierno Gautam Rimal. La zona, que limita con el Tíbet, es popular entre los turistas.

La policía dijo que la cifra oficial de muertos en Nepal alcanzó las 5.489 personas. En este recuento no se incluyen los 19 fallecidos en el monte Everest — cinco escaladores extranjeros y 14 guías sherpas locales — por la avalancha que arrasó parte del campamento base.