23 de diciembre de 2014 / 02:45 a.m.

Nueva York.- El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, llamó hoy a la sociedad civil a que suspenda las protestas contra la brutalidad policial en Estados Unidos, al menos hasta que se celebren los funerales de los dos policías ejecutados el sábado en esta ciudad.

Con el fin de calmar la palpable polarización social por la que atraviesa Nueva York, De Blasio expresó que este era el momento de "poner de lado las diferencias políticas" y de dedicar estos días a lamentar la muerte de los oficiales Rafael Ramos y Wenjiun Liu.

"Pediría a todas las organizaciones que estaban planeando reuniones con objetivos políticos o protestas... eso puede esperar para otro día", asentó De Blasio en un discurso en la Liga Atlética de la Policía.

El llamado sucede luego de que un asesino solitario, Ismaaiyl Brinsley, ejecutara el sábado a los oficiales como una aparente venganza contra la muerte de dos afroamericanos a manos de policías blancos, y por la decisión subsecuente de dos jurados de no presentar cargos.

El asesinato ocurrió luego de varias semanas de protestas sucedidas en Nueva York para denunciar la brutalidad policial, que reunieron el pasado sábado 13 de diciembre a más de 20 mil personas, de acuerdo con cifras oficiales.

Las manifestaciones, en su gran mayoría pacíficas, fueron organizadas en torno al lema de "Las vidas de los negros importan", como un mensaje para detener el abuso en el manejo de la fuerza por parte de la policía de Nueva York, y todo Estados Unidos, en contra de las minorías.

Algunos, sin embargo, han interpretado las marchas como actos en contra de la policía. En una entrevista de radio, el propio comisionado de la policía de Nueva York, William Bratton, afirmó este lunes que las ejecuciones del sábado eran una "directa consecuencia" de las protestas.

Por su parte, el líder del sindicato de los policías no ha vacilado en culpar directamente a De Blasio por las muertes de oficiales, y aseguró que el alcalde tenía “sangre en las manos”, debido a que sostuvo reuniones con los organizadores de las protestas.

Asimismo, dado que de Blasio tiene un hijo de tez oscura, al que le ha recomendado tener "cuidado extra" en sus encuentros con la policía, algunos piensan que el alcalde cree en efecto que los oficiales de la ciudad tienen prejuicios raciales.

La tensión es tal, que el reverendo Al Sharpton, líder moral de la comunidad afroamericana y quien ha encabezado algunas de las marchas contra el abuso de la policía, declaró que ha recibido desde el fin de semana varias amenazas de muerte y pidió protección al Buró Federal de Investigaciones (FBI).

En una muestra de la animosidad, el actor James Wood publicó este domingo en su cuenta de Twitter que Sharpton era "un cerdo asqueroso" y que era "directamente responsable" por las ejecuciones de los policías Ramos y Liu.

Con el fin de calmar los ánimos, De Blasio pidió hoy a los neoyorquinos a que se tomaran un momento para agradecer a los policías por sus servicios a la ciudad, y que cuando vieran a un uniformado le expresaran sus condolencias.

FOTO: Reuters

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