2 de junio de 2013 / 08:55 p.m.

 

Ciudad de México • La legisladora panista Martha Berenice Álvarez demandó al Instituto Nacional de Migración (INM) intensificar los operativos en clubes privados, bares, discotecas y centros de masajes para verificar la situación migratoria de las ciudadanas extranjeras que trabajan en esos sitios e identificar los casos de explotación sexual o laboral.

En un punto de acuerdo presentado ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, la diputada federal alertó sobre la persistencia del turismo con fines de explotación sexual de menores en destinos como Acapulco, Puerto Vallarta y Cancún, así como en las localidades fronterizas de Tijuana y Ciudad Juárez.

La secretaria de la Comisión de Asuntos Migratorios de la Cámara de Diputados advirtió, además, que en México existen organizaciones criminales que obligan a menores y migrantes a prostituirse y trabajar como sicarios, vigilantes y contrabandistas de drogas.

“La situación de los indocumentados los hace presa fácil de delincuentes; las mujeres migrantes ven acentuada su condición de vulnerabilidad al ser víctimas de los secuestradores, aunado a abusos sexuales y violaciones, mientras en otras ocasiones, las migrantes están expuestas a la amenaza de ser prostituidas o vendidas con fines sexuales”, afirmó.

De acuerdo con el Informe Anual sobre la Trata de Personas 2012 presentado por la embajada de Estados Unidos en México, los grupos más vulnerables son las mujeres, los menores de edad, los indígenas, las personas con discapacidades físicas y mentales y los migrantes indocumentados.

Insistió por ello en la necesidad de mantener y fortalecer los operativos del Programa Permanente contra “giros negros” en las entidades federativas.

La diputada Álvarez precisó que las autoridades migratorias mexicanas aseguran y repatrian anualmente a 60 mil 248 migrantes y detalló que del total de personas aseguradas por el INM, 90 por ciento procede de países centroamericanos, principalmente Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Belice.

Fernando Damián