18 de julio de 2014 / 10:09 p.m.

BUENOS AIRES.- A 20 años del atentado que destruyó la principal asociación judía de Argentina, los familiares de las 85 víctimas reclamaron al gobierno que anule un memorando con Irán, país al que la justicia acusa de estar detrás del ataque.

El gobierno de Cristina Fernández firmó en 2013 el acuerdo con Irán para que fiscales argentinos pudieran interrogar a los sospechosos, pero hasta ahora el acuerdo no se ha traducido en un avance en la investigación.

Ralph Saieg, vicepresidente de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) -blanco del ataque en 1994- pidió al gobierno que "redoble los reclamos" a Interpol para que los imputados iraníes sobre los que pesan órdenes de captura "sean sometidos aquí, en la justicia argentina".

Para la AMIA, el memorando garantiza impunidad a los responsables del atentado porque aunque permite que fiscales argentinos viajen a Teherán a interrogar a los cinco sospechosos de haber orquestado el ataque -entre ellos Moshen Rabbani, ex consejero cultural de la embajada de Irán en Buenos Aires, y Ali Fallahijan, ex ministro de inteligencia- no hay indicios de que el país islámico vaya a permitir que éstos sean extraditados.

"Aprendimos que la impunidad de los culpables nos convierte en un país más vulnerable", señaló Saieg.

Un tribunal declaró la inconstitucionalidad del memorando, lo que fue apelado por el gobierno. Fernández pidió a los legisladores que propongan en el Congreso un proyecto que eventualmente reemplace al memorando para poder avanzar en la investigación. Entre otros, la oposición presentó una iniciativa para que los iraníes acusados sean juzgados en ausencia en Argentina.

Teherán siempre ha negado cualquier vinculación con el ataque.

La AMIA fue destruida el 18 de julio de 1994 por una camioneta cargada de explosivos que chocó contra la fachada del edificio en lo que constituyó el peor atentado perpetrado en suelo argentino.

La justicia argentina imputó a exfuncionarios iraníes como autores intelectuales del ataque y elevó a juicio oral la causa en la que está procesado un mecánico argentino acusado de haber suministrado a los terroristas el vehículo que se usó como coche bomba.

Al acto acudieron algunos miembros del oficialismo pero estuvo ausente la presidenta Fernández, quien se excusó porque durante el día mantendrá un encuentro con su par chino Xi Jinping.

Quien sí se hizo presente fue el papa Francisco, que envió un video grabado a los familiares de las víctimas que fue reproducido en una pantalla gigante al final del acto que se celebró en las inmediaciones de la reconstruida sede de la AMIA.

"Junto a mi cercanía, a mi oración por todas las víctimas también va mi deseo de justicia. Que se haga justicia. Que Dios bendiga a todos... y que Dios dé paz a los que murieron en este acto de locura", dijo el sumo pontífice.

Francisco construyó lazos muy fuertes con las comunidades judía y musulmana durante su etapa como arzobispo de Buenos Aires.

"Algunas veces dije que Buenos Aires es una ciudad que necesitaba llorar...nos hace falta llorar, somos muy proclives a archivar cosas y no hacernos cargo de historias, de sufrimientos, de cosas que podían haber sido bellas y no fueron. Y por eso nos cuesta tanto mostrar caminos de justicia para encarar la deuda que esta tragedia ha contraído con la sociedad", dijo el papa en un tono compungido.

La investigación judicial del ataque estuvo marcada por el escándalo. Varios policías acusados de dar apoyo a los terroristas fueron absueltos en 2004 y el Estado fue denunciado por buscar falsos culpables para cerrar el caso.

En 2012 se elevó a juicio oral la causa en la que el expresidente Carlos Menem (1989-1999) y el exjuez Juan José Galeano están acusados de encubrimiento de una pista en la investigación del ataque. El exmandatario ha pedido que no se realice el juicio.

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