31 de octubre de 2014 / 01:42 a.m.

Uagadugú, Burkina Faso.- Miles de personas marchaban hacia el palacio presidencial de Burkina Faso tras incendiar el edificio del parlamento y saquear las instalaciones de la televisión estatal, obligando al presidente, Blaise Compaoré, a descartar un plan para extender sus 27 años de gobierno.

Los manifestantes eran mantenidos a distancia del palacio de Compaoré por militares de la guardia presidencial que multiplicaban los disparos de advertencia, aunque al final, sobrepasados, se batieron en retirada.

Los manifestantes, en su mayoría jóvenes encolerizados, gritaban a voz en grito "Liberen Kosyam", el nombre del palacio presidencial.

Los servicios de emergencia dijeron que al menos tres manifestantes fueron abatidos a tiros y otros resultaron heridos por las fuerzas de seguridad cuando la multitud intentó irrumpir en la casa del hermano de Compaoré.

Las fuerzas de seguridad también dispararon ráfagas de fuego real y gases lacrimógenos contra la gente cerca del complejo presidencial, en el vecindario de Ouaga 2000.

Humo negro se elevaba en el cielo por encima del parlamento después de que la multitud prendiera fuegos dentro del edificio, antes de saquear los computadores y televisiones y derribar las motos policiales.

Los legisladores debían votar el jueves un plan del Gobierno para cambiar la Constitución y permitir que Compaoré -quien se hizo con el poder en un golpe de estado en 1987- se presente a la reelección el próximo año, cuando debía abandonar el cargo.

El ministro de Comunicaciones, Alain Edouard Traoré, dijo más tarde que el Ejecutivo descartó la propuesta de enmendar el límite de dos mandatos presidenciales.

No obstante, los manifestantes dijeron que no pararán hasta que Compaoré dimita.

En la segunda ciudad del país, Bobo Dioulasso, la alcaldía y la sede del partido de Compaoré fueron incendiados, señal de que las manifestaciones se extienden más allá de la capital.

"Hicimos esto porque Blaise quería quedarse demasiado. Estamos cansados de él", dijo Seydou Kabre, un manifestante en Uagadugú. "Queremos un cambio. ¡Debe irse!".

Compaoré ya había modificado dos veces el artículo 37 de la Constitución para mantenerse en el poder, y ahora defiende la legalidad de este tercer retoque.

Pero la oposición teme que este nuevo cambio, con pocas posibilidades de ser retroactivo, perpetúe en el poder al presidente ya elegido cuatro veces con mayorías aplastantes, al obtener no uno sino tres mandatos suplementarios.

La Unión Europea ha pedido que se abandone el proyecto de revisión constitucional al considerar que pone en riesgo la estabilidad del país y los progresos democráticos, mientras que Estados Unidos ha asegurado sentir "preocupación" por el espíritu y las intenciones del proyecto de ley.

FOTO: AP

MILENIO DIGITAL