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8 de marzo de 2016 / 06:39 a.m.

Roma.- A cinco años del accidente de la central nuclear de Fukushima, Japón, registrado tras un terremoto de 9.0 grados Richter y un sucesivo tsunami, la planta representa una amenaza para el país y el mundo, advirtió Naoto Kan, que en 2011 estaba al frente del gobierno del país asiático.

“El accidente nuclear de Fukushima no ha sido superado pues, por ejemplo, tres reactores continúan siendo enfriados con agua que después retorna al mar, contaminando la zona”, explicó Kan en un encuentro con medios en Roma, a donde llegó para presentar el documental “Fukushima: A Nuclear History”.

Advirtió que dentro del reactor número dos la radiación alcanza el peligroso nivel de 70 sieverts por hora, lo que significa que en caso de que una persona entre en contacto morirá en un lapso de cinco minutos.

Según el ex primer ministro, que se ha convertido en un decidido opositor del uso de la energía atómica, el combustible nuclear fusionado se encuentra todavía dentro del reactor y debe ser enfriado de manera constante con agua de mar.

En caso de que por alguna razón (como un terremoto) ese enfriamiento se viera interrumpido, se verificaría el “peor escenario”, es decir, un accidente de grandes proporciones que obligaría a evacuar toda la ciudad de Tokio y zonas limítrofes, por un total de 50 millones de personas.

Kan aseguró que una situación de esa naturaleza se evitó por pura casualidad el 11 de marzo de 2011, cuando el terremoto de Sendai de magnitud 9.0 grados Richter con epicentro en el mar y el sucesivo tsunami golpearon al Japón septentrional, a lo largo de la costa de la región de Tohoku.

El maremoto, que alcanzó los 15 metros en la central y hasta los 40 en otras zonas, penetró sin ninguna dificultad en la planta, construida apenas a 10 metros del nivel del mar y no a más de 35, como marca la normativa.

A consecuencia de sucesivos incidentes ocasionados por el tsunami, se verificó una fusión del núcleo parcial en los reactores 1, 2 y 3, explosiones de hidrógeno que destruyeron el revestimiento superior de los edificios de lo reactores 1, 3 y 4 y una explosión que afectó el tanque de contención dentro del reactor 2.

Igualmente se registraron varios incendios en el reactor 4 y se sobrecalentaron las barras de combustible nuclear gastado que estaban almacenadas en las piscinas de combustible.

El expremier consideró que se trató de un accidente humano, pues la central de Fukushima no cumplía con las reglas necesarias para funcionar, pues fue construida a escaso nivel de altura respecto al mar y no contaba con un muro de contención.

Resaltó que a cinco años de distancia del desastre, unas 100 mil personas evacuadas aún no pueden regresar a sus casas y se desconocen las consecuencias reales que la exposición a las radioactividad ha tenido en seres humanos y medio ambiente.

“En varios sentidos el accidente de Fukushima ha sido peor que el de Chernobyl (Ucrania, de 1986)”, dijo el ex primer ministro, que antes de 2011 estaba convencido que en Japón nunca hubiera podido verificarse un desastre de ese tipo.

“Un evento de la gravedad de Fukushima puede solamente ocurrir durante una guerra. Después de Fukushima tenemos dos posibilidades: seguir produciendo energía nuclear conociendo los terribles riesgos y la otra es la de eliminar el uso de la energía nuclear, que creo es la mejor solución”, anotó.

El accidente ocasionó que Japón detuviera por varios años el uso de sus plantas, pero en 2015 el ahora primer ministro, Shinzo Abe, anunció la vuelta al uso de la energía nuclear, que para 2030 debería representar entre el 22 y el 24 por ciento de la utilizada para generar electricidad.

Kan se refirió a quienes apoyan el uso de energía atómica en su país como la “mafia nuclear” y recordó que el año pasado tres exdirectivos de Tepco, la compañía que manejaba la central de Fukushima, fueron acusados de “negligencia profesional” por el desastre.

El ex primer ministro señaló que antes del 11 de marzo de 2011 la dirigencia de Tepco había reconocido el riesgo de una crisis nuclear por un tsunami, pese a lo cual no tomó medidas para reforzar la seguridad de la planta de Fukushima.

Unas 18 mil personas murieron en Japón el día del terremoto fundamentalmente a causa del tsunami, mientras cientos de miles debieron ser evacuadas y hasta ahora se calcula que Tokio ha gastado unos 150 mil millones de dólares en sanear el área de Fukushima.

Uno de los mayores problemas ha sido el desmantelamiento de la planta y, sobre todo, entender lo que sucede dentro de los reactores, mientras que la remoción del combustible nuclear no iniciará antes de 2017, pues actualmente ni siquiera robots a control remoto resisten el alto nivel de radiaciones.